Capítulo 3

Posted by on 0 comentarios
Traducción: thorn | Correción:



(Es raro, definitivamente es raro. ¿Qué me pasa?)

Debido al cambio de estación, Koremitsu llevaba una camisa de manga corta como uniforme. Se convirtió en un deber para él ir a la casa de Yū, y un cierto día después de la escuela…

Estaba parando murmurando frente a un exhibidor de comida en una tienda de conveniencia.

De vez en cuando, su corazón revoloteaba, su cabeza se calentaba como una tetera y tartamudeaba. 
¿Quizás se resfrío con el cambio de estación?

Los síntomas se hacían más pronunciados cada vez que estaba con Yū. Cada vez que Yū parecía abrir su corazón a Koremitsu y le daba una sonrisa, estos síntomas empeoraban. Cada vez que pensaba en Yū, los síntomas ocurrían, estando en la escuela o en casa.

“¿Qué es esto?”

“Esto es ‘Kimchi 3 veces más picante.”

Entonces Hikaru señaló,

“¿Vas a comprar 6 de esos?”

Tras la mención de Hikaru, Koremitsu se dio cuenta de que la cesta estaba llena de botellas de Kimchi.
Su rostro se enrojeció, y las devolvió al exhibidor.

“Si las compras para Yū, te aconsejo que no compres tan picantes. No puedes considerar sólo tus propias preferencias, Koremitsu; tienes que pensar y elegir lo que quiere Yū.”

"N-n-n-n-n-no estoy comprando Kimchi para ella. Es para mí." - explicó frenéticamente Koremitsu.

“… ¿Qué le gustaría a Yū?”

Susurró con el ceño fruncido, ante eso Hikaru silbó.

“Maldito seas, ¡¿por qué sonríes?! Hablando de eso, ¿no fuiste tú quien me pidió que me encargara de Yū?”

Koremitsu olvidó que había gente mientras embestía contra Hikaru, y el dependiente de la tienda de la caja se sorprendió.

(¡Argh!)

Al ver a Koremitsu bajar la cabeza avergonzado, Hikaru le dijo a Koremitsu con una cara a punto de reírse,

“Así es, gracias. A Yū le gusta la comida dulce y translúcida.”

Después de reflexionar un rato, compró unos caramelos de azúcar piedra y se dirigió al apartamento.

Después de llamar a la puerta, la chica de ojos soñadores y el gato de ojos azules se asomaron.

“Y-yo.”

Koremitsu la saludó rígidamente. “Meow~” ronroneó Lapis, mientras que Yū asintió con una suave expresión.

La primera vez que se conocieron, ella tenía una manta azul que la cubría firmemente de pies a cabeza, pero recientemente, simplemente tenía la manta sobre sus hombros.

Normalmente, su atuendo debajo de la manta sería un vestido sin mangas, estaría descalza, sin calcetines, y su cuello y brazos aparecerían de vez en cuando. Cada vez que Koremitsu inadvertidamente notaba sus delgadas y blancas pantorrillas y tobillos, su corazón se aceleraba sin previo aviso.

“Un regalo.” – le entregó una bolsa de la tienda de conveniencia.

Yū la recibió, miró dentro e inmediatamente mostró una sonrisa radiante.

“Gracias… me gustan mucho…”

Koremitsu no esperaba que algo como unos caramelos de azúcar piedra haría que ella tuviera una expresión tan dichosa; su corazón se aceleró y su cara se calentó.

Yū abrió el paquete y usó sus dedos para tomar un pedazo de los caramelos translúcidos de azúcar piedra. Entrecerró los ojos, aparentemente irritados por la luz, y se puso un caramelo de piedra azúcar en la boca para mordisquearlo.

Hubo un crujido mientras mordisqueaba, y dio una sonrisa muy feliz y satisfecha.

Al ver esta expresión, el corazón de Koremitsu casi explota por los rápidos latidos de su corazón.

La habitación era pequeña, y las paredes eran tan delgadas, que podías escuchar los sonidos del vecino, abriendo, cerrando la puerta, pasos pesados, y los gruñidos de una mujer de vez en cuando.

“¡QUÉ DIABLOS! ¡ESOS HOMBRES SON TAN MEZQUINOS UNA VEZ QUE HAY UNA CRISIS ECONOMICA! ¡NO HAY FORMA DE QUE PUEDA SEGUIR VIVIENDO! ¡EH, MI FUTURO ES SOMBRÍO, FRÍO! ¡¡TODOS LOS QUE NO SEAN HOMBRES QUE ME APOYAN PUEDEN MORIRSE!!”

Al oír la ruidosa voz, Koremitsu se estremeció.

Sin embargo, Yū se limitó a seguir espaciando incluso en ese momento.

“Eso es… el sonido de las olas chocando contra las rocas.”

“Las ballenas están estornudando…”

Decía esas cosas con una expresión en blanco.

Sabía, después de estos días de estar juntos, que, aunque ella era tímida e introvertida, era serena, de fuerte voluntad, y podía enfrentarse a las dificultades cotidianas normalmente.

El sentía que, en este sentido, Yū era muy similar a Hikaru.

En ese momento, Hikaru seguía agachado en el suelo sobre una rodilla, jugando con Lapis.

Parecía que Lapis podía ver a Hikaru, e incluso estiró sus patas delanteras para tocarlo. Después de fallar unas cuantas veces, lo miró con sorpresa.

Lapis era originalmente un gato callejero, y vagó por aquí poco después de que Yū se encerrara en su apartamento. Sus oídos no eran muy sensibles, por lo que tenía un extraño hábito de mirar a personas y objetos vivos; quizás fue debido a esta característica que pudo detectar con precisión lo que la gente normal no podía.

Hikaru también miraba a Lapis gentilmente, y a veces usaba sus dedos para agarrar sus patas delanteras, y también fingía rascarle su barbilla.

Realmente no puedo entender a este tipo. ¿Por qué no está dispuesto a decir qué promesa hizo con Yū? Lo único que hace aquí es jugar con el gato. ¿Qué es exactamente lo que quiere que haga?

Koremitsu miró a Hikaru, y al darse cuenta, Yū preguntó preocupada,

“¿Qué pasa…?”

“Ah, no es nada. Bueno… ¿cómo llegaron a conocerse Hikaru y tú?”

Preguntó Koremitsu de forma nerviosa. En ese momento, los ojos de Yū se iluminaron y susurró,

“… Hikaru… apareció una semana después de que conociera Lapis…”

Eso fue el verano pasado, en una noche de llovizna.

Había un chico vestido con el uniforme de la Academia Heian, con un paraguas en la mano, de pie frente al apartamento.

Al ver esa cara afeminada y bonita aparecer bajo las luces del camino, inmediatamente reconoció que era el ‘Señor Hikaru.’

En ese momento, Hikaru estaba en su tercer y último año de secundaria, y Yū estaba en su primer año de secundaria, pero no había ninguna chica en la escuela que no reconociera al príncipe de la escuela, el ‘Señor Hikaru.’

(¿Qué… está haciendo aquí?)

Hikaru se aferraba a un paraguas de color púrpura claro, mirando la valla al lado del apartamento. Este acto despertó la curiosidad de Yū.

¿Por qué ha estado ahí parado todo este tiempo? Está tan frío, oscuro, y está lloviendo. ¿Qué está mirando exactamente?

Su expresión era tierna, llena de afecto.

Yū miró a Hikaru desde un hueco en la cortina, y en ese momento, de repente, levantó la cabeza…

¡!

Sus ojos se encontraron, y su corazón casi se detuvo.

Su pensamiento fue inmediatamente correr las cortinas, pero Hikaru le sonrió.

Esa sonrisa era muy amistosa, tierna, y aparentemente derritió su corazón.

Después de eso, Hikaru puso su paraguas en la valla por alguna razón, y caminó al apartamento bajo la lluvia.

Escéptica, Yū no sabía lo que pasaba fuera, pero inesperadamente, unos segundos después…

*Knock Knock*… El sonido de una puerta siendo golpeada sonó en sus oídos.

Cubierta con una manta, se acercó tímidamente a la puerta, puso su oído en la puerta, y una cariñosa y dulce voz le habló,

“Siento molestarte tan tarde, pero ¿le importaría dejarme esconder de la lluvia aquí? Le presté mi paraguas a unas hermosas flores empapadas por la lluvia, y no sé qué hacer ahora…”

No había ningún sentido de pretensión en el tono de Hikaru, y la clara voz llena de calidez atrajo a Yū. Abrió la puerta y encontró a Hikaru empapado de agua transparente escurriéndole, su pelo y camisa empapadas, sonriéndole radiantemente…


“Ese fue… nuestro primer encuentro.”


La voz de Yū era suave y lenta… murmurando.

“Hikaru dijo… que noto que las flores de luna[1]  que crecían a los pies del muro… eran flores frágiles pero valientes… tan bonitas como un sueño fugaz… así que quedo anonadado…”


—¿Ves las flores blancas floreciendo a los pies del muro? Las temblorosas y delicadas flores son empapadas por la lluvia.


Koremitsu recordó el tono y la expresión de Hikaru mientras este último miraba fijamente al pie del muro que había frente al apartamento.

Dijo que esas flores eran delicadas y bonitas.

Igual que Yū.


—Florecen por la tarde e irradian silenciosamente bajo la luz de la luna por la noche. Cuando amanece, empiezan a marchitarse.


En ese momento, Hikaru estaba dando una expresión de reminiscencia mientras palmeaba la cabeza de Lapis, similar al momento en que miraba fijamente al pie del muro.

Sus dedos ya no podían tocar a Lapis, pero cuando su mano blanca se movía con elegancia, los bigotes de Lapis temblaban un poco.

Yū no se dio cuenta de que su amante muerto estaba en esta habitación, pero aun así miró hacia donde estaba Hikaru con esa expresión de ensueño suya.

Ese debe haber sido el lugar habitual de Hikaru.

Su expresión amorosa y solitaria era desgarradora para cualquiera que la viera—

Hikaru también mostraba una mirada tierna a Yū de vez en cuando.

Al ver que se miraban así, Koremitsu empezó a sentirse incómodo, y tuvo una repentina idea de que se estaba interponiendo en su camino.

Sin embargo, Hikaru no dijo qué tipo de promesa hizo con Yū, y no hablo con Yū. Sólo le importaba jugar con Lapis, aparentemente no le importaba esa promesa…

“Así que, Yū… ¿se convirtieron en amantes de esa manera?”

El tono de Koremitsu era triste y distante, hasta el punto de sorprenderle.

Su estómago empezó a dolerle por los calambres. ¿No quiero que Yū salga con Hikaru? ¿O no estoy dispuesto a soportar el hecho de que Hikaru sólo se preocupa por jugar con el gato y deja a su novia con otro hombre?

Maldita sea, ¿por qué estoy tan enfadado?

Yū se dio cuenta de que Koremitsu tenía una expresión triste; por lo tanto, permaneció en silencio y le miró con preocupación. Mientras Koremitsu hacía todo lo posible para dar una expresión tranquila, ella movió su boca impacientemente, y habló con una voz muy baja,

“Pareces… estar equivocado… Hikaru y yo… no éramos amantes…”

“¿Qué quieres decir?”

Sorprendido, Koremitsu inclinó su cuerpo hacia delante.

“¿No venía a verte a menudo Hikaru? La mujer de al lado incluso comentó con preocupación que regresaba a casa por las mañanas—“

Al ver la cara de Yū ponerse roja, la cara de Koremitsu se calentó.

“Mi-mi culpa. Estoy siendo demasiado entrometido.”

Yū negó con su cabeza mientras miraba hacia abajo, y su cara se enrojeció. Junto sus manos, dudó por un momento, y susurró,

“Hikaru y yo… realmente no teníamos ese tipo de relación… Lo sé… Hikaru tuvo muchas relaciones con otras chicas… una vez… incluso le pregunté porque… no me hacía nada… sentí que era raro…”

El cuello de Yū se sonrojó también.

Agarró con fuerza una esquina de la manta azul, encogió su cuello, y tartamudeó,

“Y, al oír eso, Hikaru… me sonrío suavemente, y dijo que yo… no estaba enamorada de él…”

La cara de Koremitsu seguía ardiendo, pero continuaba escuchando a Yū con la respiración contenida.

Sin embargo, Hikaru bajó indiferentemente su miraba mientras rascaba a Lapis por el cuello.

“Meow…” – ronroneó Lapis en voz baja.

Yū miró a Koremitsu con expresión incómoda.

“Él dijo… que, al mirar a los ojos, sabía si la otra parte estaba enamorada… esos enamorados, mostraban en los ojos un deseo de tener a la otra parte para sí mismos. Una vez que él veía esa expresión, se enamoraría de esa persona, incapaz de separarse, y en ese momento, ofrecería prácticamente todo su ser…”

La voz de Yū se volvió más suave, más débil, y una vez que terminó, bajo la cabeza y permaneció en silencio.

No parecía preocuparse de que Koremitsu no creyese sus palabras, pero estaba recordando a Hikaru con un corazón vacilante.

A Koremitsu también le resultaba difícil recuperarse mentalmente. Había una inexplicable soledad saliendo de su pecho.

Quizás fue porque Yū parecía realmente deprimida.

Además, Yū no describía el lado radiante habitual de Hikaru, sino también su lado solitario.

Bajó la cabeza, y murmuró,

“Hikaru dijo que… sólo hay una excepción… que, aunque estaban profundamente enamorados el uno del otro, no podían abrazarse… parecía realmente angustiado cuando dijo eso…”

Al parecer, Hikaru no escuchó las palabras de Yū mientras rascaba serenamente la barbilla de Lapis con una expresión profunda.

Lapis también miró fríamente a Hikaru con sus ojos azul-púrpura.

Yū seguía con la cabeza baja mientras permanecía en silencio.

En ese momento, Koremitsu no sabía cómo reaccionar.

Oi, Hikaru, deja de fingir que estás muerto y di algo. ¡La atmósfera es incómoda por tu culpa! ¡Ahora no es el momento para jugar con el gato!

Koremitsu miró con ira a Hikaru, regañándolo mientras sus venas se abultaban.

Sin embargo, Hikaru siguió haciéndose el muerto.

No, de hecho, Hikaru estaba muerto, era un fantasma de hecho. Aunque hablara, Yū no podría escuchar nada.

“Quiero abrazar a Hikaru para quitarle la soledad que carga…”

Yū hablaba con una voz suave que parecía fundirse en el aire.

“Pero, él dijo… que no era amor.”

Había una atmósfera vacilante en su tono.

Si incluso Hikaru, que estaba bien versado en experiencias amorosas, lo dijo, que los sentimientos de Yū por Hikaru probablemente no eran de amor.

Mientras un sentimiento dulce y vago se filtraba en su corazón, había un sentimiento parecido a la ansiedad que se extendía gradualmente en él.

Yū quería de todo corazón ayudar a Hikaru, hasta el punto en que ella quería aceptar todo su dolor.

Si él se lo hubiera pedido, ella podría haber aceptado completamente su petición. Era tan gentil y a la vez tan vacía por dentro.

La prometida de Hikaru, Aoi, era una chica pura. Una flor blanca y pura que no se manchó ni una sola vez.

Yū también era como una flor blanca, pero una flor que podía ser teñida con otros colores sin previo aviso. Parecía que, si alguien la tocara, dañaría y ensuciaría sus pétalos.

Probablemente fue por esta razón por la que Hikaru nunca la vio como una amante, ya que quería que mantuviese su pureza.

¿Podría haber alguna otra razón? —Koremitsu miró a la cara afeminada de Hikaru que aun miraba a un lado.

“¿Te has enamorado antes?” – preguntó repentinamente Yū, sorprendiendo a Koremitsu.

Levantó la cabeza, y miró a Koremitsu con una expresión transparente.

Koremitsu respiró hondo, y contestó,

“N-no.”

Sus palmas estaban llenas de sudor.

(¿En qué se diferencia el amor de otros sentimientos? ¿Cómo puedo diferenciar entre ellos?)

Koremitsu tampoco entendía lo que era el sentimiento que fluctuaba en el fondo de su corazón.

Los ojos de Yū mostraban una expresión comprensiva que se asemejaba al dolor.

Koremitsu sintió como se le erizaba el corazón mientras miraba esto, y ella murmuró con un tono solitario que nadie podría olvidar,

“Entonces, somos iguales después de todo.”




“Amor… ¿Qué es?”

En el camino de regreso,

Antes llovía, así que las estrellas parpadeantes en la cortina nocturna coloreada en tinta eran más brillantes de lo normal.

Con la espalda encorvaba, murmuró Koremitsu mientras caminaba con la cabeza baja. Hikaru, lo estaba siguiendo a su lado a la misma velocidad, y contestó con una voz gentil,

“Es el anhelo de cierta persona. Este anhelo es tan poderoso que puede cambiar el estado mental de una persona, y… es efímero.”

“Efímero…”

El corazón de Koremitsu empezó a doler de nuevo una vez que recordó la expresión vacía de Yū.

Hikaru continuó con una expresión madura,

“Sí… aunque sepamos que habrá un momento en que nuestros sentimientos se desvanecerán, todavía sentimos felicidad cuando hablamos de amor… no importa lo doloroso que sea ese amor.”

Había una persona a la que Hikaru no podía abrazar.

(¿Se refiere a Aoi?)

Esa chica representaba la esperanza de Hikaru.

Una vez dijo en un tono de auto desprecio, que no se atrevía a perseguirla descuidadamente porque temía ser odiado por Aoi.

Pero Koremitsu no pudo preguntar.

A diferencia de Yū, podía ver y oír a Hikaru; este último siempre estaba con él.

Somos amigos—Hikaru dijo esto una vez.

Aun así, Hikaru ocasionalmente mostraba una expresión de pensamiento profundo, una expresión de adulto que no permitía a Koremitsu preguntar, lo que hacía que este último no lo hiciera por miedo.

En esos momentos, Koremitsu no podía decir que es lo que él estaba pensando o que estaba mirando. Aunque sus edades eran similares, parecían tan distantes, y él no sabía qué hacer.

(Si me enamoro… ¿entenderé lo que Hikaru está pensando…?)

Si ese es el caso, ¿veré lo que Hikaru está viendo?

Al recordar el rostro de Yū, Koremitsu fue atormentado por el dolor como si su corazón fuera apretado.




Al día siguiente, después de la escuela.

Koremitsu estaba en la papelería, mirando los rompecabezas de cristal. El brillante rompecabezas azul transparente armado formaba un misterioso escenario submarino.

Miró fijamente el cuadro completo impreso en una caja.

“Ahh, a Yū probablemente le gustará esto.”

De repente, Koremitsu escuchó una voz.

“¡!”

Asustado, miró hacia otro lado con una cara sonrojada. Koremitsu frunció el ceño alzando los ojos, pero no dijo una palabra; en ese momento, Hikaru le sonrió, diciendo,

“Así que has entendido lo que le gusta a Yū.”

“…”

Koremitsu dejó el rompecabezas, se dio la vuelta y se alejó.

“¿Eh? ¿No lo compraras?” – preguntó Hikaru.

Al oír eso,

“Sólo estoy mirando.” – contestó Koremitsu.

“… humph.”

Pero se giró de vuelta, tomó un rompecabezas, y caminó hacia el mostrador.

A Hikaru le causó gracia su torpe actitud, y se rió en secreto.


Al ver el rompecabezas fuera de su envoltorio azul, los ojos de Yū brillaron inmediatamente.

Miró fijamente el rompecabezas azul en la caja, y dijo encantada,

“… es bonito.”

Colocó cuidadosamente una pieza del rompecabezas en la palma de su mano, maravillada por cómo brillaba al reflejar las luces, aparentemente se dejó llevar mientras la miraba, y sonrió.

Estas acciones y actitudes hicieron que el corazón de Koremitsu se acelerara.

Parecía que se había duchado porque su cabello aún estaba empapado. Su piel blanca daba un vago olor a jabón, haciendo que Koremitsu jadease para respirar, con su cabeza sobrecalentada.

(¿Por qué es que mi corazón se estremece sin razón últimamente? Odio tanto a las chicas… sólo me ocupo de ella a petición de Hikaru…)

Los exámenes parciales estaban a punto de comenzar al día siguiente.

Debería estar incitando a Yū a recordar ‘la importante promesa’ entre Hikaru y ella, para resolverla lo más rápido posible y poner fin a esta relación.

Pero sin saberlo, su objetivo había cambiado a querer conocer a Yū.

Estaba excesivamente frustrado consigo mismo.

(¿Qué demonios estoy haciendo aquí?)

Yū esparció las piezas del rompecabezas por el suelo.

Se arrodilló, inclinando su cintura hacia adelante y comenzó a jugar con las piezas del rompecabezas. La manta se soltó, y su vestido sin mangas reveló la blanca piel de su cuello. La fragancia del champú y el jabón fue olida por la nariz de Koremitsu.

“Tu pelo…”

“?” – Yū levantó su cabeza.

“¡Date prisa y seca tu pelo primero!”

Sin darse cuenta habló con un tono ronco; sus mejillas estaban rígidas, sus cejas arqueadas, y su expresión era probablemente tan salvaje como la de un perro salvaje.

Al notar lo que aterrorizada que estaba Yū, se dio cuenta que no debería haber hecho eso.

(¡¿Qué cosas estúpidas estoy haciendo?!)

“¡N-n-n-n-no estoy enfadado! No te estoy regañando, sólo que tu pelo es tan largo. Si no lo secas rápidamente, puedes coger un resfriado…”

Koremitsu frenéticamente intentó explicarlo, con su cabeza hirviendo.

“… Lo siento, no tengo secador… sólo puedo dejarlo que se seque…” – dijo Yū tímidamente, sus hombros se encogieron mientras parecía abatida.

“¡En realidad, yo tampoco uso secador a menudo! ¡Lo dejo como está después de lavarlo! ¡No estoy enfadado en absoluto! Puede que no parezca feliz, y mi expresión parece salvaje, pero todo esto es hereditario —¡siempre soy así, vale! Así que no sé cómo sonreír, y rara vez me rio. Hikaru dijo que me quería presentar a una chica a la que le guste reír, pero creo que se asustará inmediatamente después de verme… no tiene sentido decir esto… esto no es lo que quería decir…”

Koremitsu intentó explicar lo mejor que pudo, pero cuanto más lo intentaba, más desanimada estaba ella.
Si pudiera sonreír suavemente como Hikaru ahora, podría tranquilizar a Yū en lugar de pasar tanto tiempo explicándole.

¿Por qué mi cara no puede actuar como yo quiero?

¿Por qué no puedo reírme cuando quiero?

Supongo que esta cara aterradora parece tan retorcida como una cara llorona ahora, ¿no?

¡Esto sólo aterrorizará a Yū más!

En ese momento, Yū dijo silenciosamente,


“Yo no… odio tu apariencia…”


Koremitsu estaba jadeando.

Los ojos de Yū lo miraron, sus ojos estaban llenos de inquietud. Sin embargo, parecía que ella no estaba aterrorizada de él, sino que quería animarlo.

Koremitsu era incapaz de moverse, sus ojos estaban fijos en Yū. Ella continuó con una voz suave y gentil como una llovizna,

“… eres una persona… gentil… y eres muy cariñoso… conmigo.”

Su pecho se agitó en silencio.

Algo de calor volvió a las frías y heladas yemas de sus dedos.

“Uno de estos días, podrás reírte.” – dijo de una manera orante.

“A mí también… me parece horroroso dejar mi casa…”

La tristeza se elevó bajo sus ojos transparentes. Bajó la cabeza, permaneció en silencio durante un rato, y se giró hacia donde estaban el ventilador eléctrico y las bolsas de golf de una manera suplicante.

Había conchas y la mayólica eran torres de oración y tumbas de peces, y Yū dijo que estaban destinadas a proteger el mundo submarino.

Koremitsu recordó de repente el divorcio de los padres de Yū y cuando se encerró en su habitación. Su corazón se estremeció ante esto.

Yū también cargaba con una herida profunda.

 “Pero cuando hablo aquí con Lapis y Hikaru… me siento tan relajada… así que… definitivamente puedes reírte quedándote aquí…”

Las palabras de Yū gotearon en el corazón de Koremitsu, como si la llovizna cayera silenciosamente y se filtrara en la tierra.

Yū uso sus dedos índice y medio para tomar un pedazo de caramelo de azúcar piedra del recipiente de vidrio, y se lo llevó a la boca de Koremitsu.

Su cara se sonrojó torpemente, y sintió que era un perro salvaje que estaba siendo alimentado mientras abría la boca con rigidez. El dulce cristal translúcido tocó sus labios y su lengua.

Una vez que entró en su boca, inmediatamente sintió una intensa dulzura en su interior.

Koremitsu, que prefería la comida picante, sintió que su lengua se adormecía.

Yū también tomó otra y se la puso en la boca. Jugó con él usando su lengua durante un rato. Su boca emitió pequeños sonidos crujientes, y luego mostró una sonrisa de felicidad.

“Mientras alguien se quede aquí… sentirá… felicidad.”

El caramelo de azúcar piedra permaneció en la boca de Koremitsu, ya que no podía tragarlo ni escupirlo.

Realmente fue lo suficientemente dulce como para ser descrito acertadamente como felicidad.

Pero era demasiado dulce para él.

Su pecho latía intensamente, su pulso se aceleraba; no se entendía a sí mismo, y se sentía tan tímido e indefenso —

Yū encogió su cuerpo, cerró los ojos, pegó su oído al suelo y supuestamente escuchó el sonido de olas que no existían.

“Dolor… Tristeza… esas son cosas que pasan en el mundo lejano… en este mundo, ni siquiera importa… si no uso un paraguas…”

Todavía había más de la mitad de un caramelo de azúcar piedra dentro de su boca.

Yū no murmuró nada, y no se movió.

Parecía que había caído en un profundo sueño.

Koremitsu la llamó, pero no hubo respuesta.

Se agachó para acercarse a su cara; olió el olor del champú, y pudo oír un débil ronquido.

Frunció el ceño mientras apretaba la boca, se levantó y miró al techo.

Soltó un profundo zumbido de sus labios bien cerrados.

Abrió los ojos, apretó los dientes, y miró hacia arriba como si mirara vengativamente a un enemigo jurado.

Koremitsu dijo.


“Oye, Hikaru.”


Una voz gentil respondió,

“¿Qué pasa? Pensé que te habías olvidado de mi existencia aquí. Parecía que no podías verme en absoluto.”

Hikaru miró a Koremitsu con expresión de desconcierto, descendió al suelo, se sentó sobre sus rodillas, y dejó que sus delicadas yemas de los dedos tocaran la cabeza de Lapis.

Lapis se encogió de la sorpresa, y miró a Hikaru con expresión melancólica.

“Tú eres el que está fingiendo no ver. ¿Por qué estás pegado al techo, durmiendo como si estuvieras muerto o algo así?”

Dijo Koremitsu con las mejillas hinchadas, y Hikaru mostró esa madura sonrisa que a Koremitsu repugnaba.

“Te estoy viendo, tanto a ti como a Yū. Ustedes dos son gente importante a la que estoy vigilando ahora.”

(¿Hablas en serio?)

Los labios se Koremitsu se crisparon más.

“Parece que estás realmente molesto, héroe.”

“¡¿No es culpa tuya o algo así?!”

“Yū está durmiendo porque ya puede relajarse contigo alrededor. Cuando estaba conmigo, a menudo se dormía cuando hablaba. Esto demuestra que confía mucho en ti, así que pase lo que pase, no te pongas cachondo aquí.”

“¡DE NINGUNA MANERA! ¡NO ME PONGAS AL MISMO NIVEL QUE TÚ, PERVERTIDO!”

En realidad, no se sentía simplemente concupiscente; se sentía cursi por todas partes, y su cuerpo latía salvajemente por todas partes.

La mano y los delicados pies blancos revelados bajo la manta hicieron que su cabeza estuviera a punto de hervir.

Y al mismo tiempo —

También había otro sentimiento, otra duda, surgiendo en su pecho.

La dulzura que aún perduraba en su lengua seguía preguntando en ese momento.

Koremitsu murmuró,

“Oye… ¿realmente seré feliz quedándome aquí?”

En el momento en que dijo esto, un sobresaliente sentimiento en el fondo de su corazón se fortaleció.

“¿Puedo reírme de verdad… si sigo aquí?”

Yū, que murmuró con una sonrisa tan fugaz,


—Sentirás felicidad…


“¿Es este estilo de vida que Yū vive realmente feliz? ¿Qué es exactamente la felicidad?”

Es vivir este tipo de vida, encerrado solo en la casa, encontrándose sólo con unos pocos, ¿realmente la felicidad?

Los ojos de Lapis estaban mirando a Koremitsu.

Sus ojos parecían dar la impresión de que había un globo terráqueo girando en ese pequeño espacio dentro de sus ojos.

Hikaru repentinamente mostró una expresión distante parecida a la de Lapis,

“Sólo soy un fantasma. No puedo responder esta pregunta.”

“¿Eh?” – preguntó Koremitsu sorprendido.

Hikaru miró en silencio a Koremitsu con una sabia expresión,

Su tono también se volvió distante,

“Esta ‘felicidad’ es algo en lo que sólo los vivos tienen el privilegio de pensar después de todo.”

“Espera… ¿por qué estás actuando como un espectador ahora? ¡¡Tú eres el que me trajo aquí!!”

Se quedó perplejo al escuchar esto, e inadvertidamente gritó,

“¿Y por qué no me dices lo que prometiste a Yū a pesar de todo? ¡¿qué tienes planeado para ella?!”

No podía entender porque el tono de Hikaru se volvió tan distante.

La blanca y hermosa cara de Hikaru perdió toda expresión, aparentemente mirando los eventos de un mundo lejano. Murmuró,

“Esto no funcionará, Koremitsu… no puedo decirte la respuesta.”

Al escuchar esto, Koremitsu sintió como su cabeza bullía de ira. En su furor, rugió,

“¡Qué clase de broma es ésta! ¡Bastardo!”

La vecina empezó a golpear la pared, no una vez sino varias veces consecutivas.

La pared retumbó, y Yū abrió un poco los ojos,

“… las olas son… muy grandes hoy… es la ballena moviendo su cola con fuerza…” – dijo en su estupor.
Entonces, encontró a Koremitsu congelado con una mirada severa, y preguntó preocupada,

“… ¿Qué pasa?”

Hikaru se apartó de Koremitsu y continuó acariciando la cabeza de Lapis.

Incapaz de desahogar sus frustraciones en ninguna parte, gritó de repente con exasperación.

“… Yū, ¿Qué tal si vamos a la escuela?”

“¿Eh?”

Yū bajó sus párpados.

Koremitsu se arrodilló ante Yū, con su cuerpo inclinado hacia adelante.

“No es normal que te encierres en la habitación todos los días, y tampoco es bueno para la salud. La línea entre la realidad y los delirios también se volverá vaga. ¡Será mejor que salgas y camines antes de que te empiecen a crecer aletas!”

Realmente no sabía si debía haber dicho esas palabras.

Pero al ver que Hikaru era tan distante, estaba tan desconcertado por dentro, e inadvertidamente dijo estas palabras impulsivas.

“Si alguien te intimida, le daré una buena paliza. Si vas a la escuela, podemos vernos cuando quieras. Podemos estar en clases diferentes, pero puedo acompañarte durante el almuerzo si estás sola… podemos almorzar juntos…”

¿Qué diablos estoy diciendo?

Koremitsu sintió con su garganta se secaba, y su cara se quemaba.

La cara de Yū, sin embargo, palideció, y con una voz pequeñita,


“No…”


Respondió.

Koremitsu estaba perplejo.

Yū tiró de su manta con las manos temblorosas y retrocedió lentamente.

“No. ¿Por qué, tienes que decir… esas cosas? No quiero ir a la escuela.”

Normalmente, era capaz de hablar con calma delante de Koremitsu. Sin embargo, en ese momento, estaba aterrorizada. Hasta el punto de que su cuerpo rechazó esa idea.

“N-no puedes esconderte dentro de tu casa por el resto de tu vida, ¿verdad? Necesitas pensar en cómo ganar dinero para pagar el alquiler y tu sustento. ¿Qué pasará si tu padre no te da dinero?”

Los hombros de Yū se encogieron. Como una niña regañada, hizo una mueca de dolor, y dijo con voz sollozante,

“M-Me quedaré, aunque tenga hambre.”

“El gas y la electricidad podrían no ser lo único que se cortará la próxima vez. Pueden cortar el agua.”

“Me quedaré.”

“Morirás.”

“Me quedaré. Eso es mejor que ir a la escuela. Si voy a la escuela, todo el mundo me mirará fijamente, e incluso dirá cosas malas a mi alrededor. Estaré sola en la escuela…”

Ejerció más fuerza mientras tiraba de la manta, se encogía, y se cubría con su manta en la esquina. Koremitsu sintió como su corazón se desgarraba, su cabeza hervía al perder la confianza.

(¿Dije algo malo?)

No se dio cuenta.

Hikaru continuó dando palmaditas en la cabeza de Lapis, con sus parpados bajos, sus bonitos afeminados dedos deslizándose suavemente —y no mostrando ninguna reacción a las palabras de Koremitsu y la timidez de Yū.

Koremitsu se indignaba aún más cuanto más veía esto. ¡Soy diferente de Hikaru, realmente soy alguien que se preocupa por Yū! Pensó.

¡No pudo detenerse una vez que su temperamento se encendió!

“¡Ya te dije antes! ¡Si alguien te intimida, le daré una buena paliza! ¡Soy igual que tú también! Todo el mundo en la escuela siempre me da miradas de sospecha, difunden todo tipo de rumores infundados, dicen que soy un delincuente, un sospechoso de asesinato, ¡y ni siquiera puedo conseguir un amigo como resultado!¡ Aun así, sigo yendo a la escuela todos los días, y terminaré mis deberes obedientemente!”

Cuanto más serio hablaba, más distante parecía el corazón de Yū de él.

Ella no quería ver su cara otra vez.

Una débil voz salió por debajo de la manta azul.

“Porque… eres, muy fuerte… definitivamente no puedo hacer eso… si vamos juntos a la escuela, moriré. Ya que moriré de cualquier manera, prefiero morirme de hambre aquí.”

“¡NO DIGAS TONTERÍAS!”

A punto de perder la cabeza, Koremitsu se apoyó hacia adelante, pero su brazo se enganchó accidentalmente en la bolsa de golf.

Sintió una sensación de inestabilidad, y la bolsa se derrumbó de inmediato. El ventilador eléctrico y la estufa también se cayeron, mientras que las conchas y canicas se regaban por todo el suelo.

Yū reveló un rostro por debajo de la manta, y miró en blanco. Arrastró la manta mientras corría hacia la bolsa de golf caída y el ventilador eléctrico.

“Ah, m-mi culpa…”

Hikaru se quedó quieto.

Ese espléndido perfil lateral quedó tan inmóvil como una escultura de mármol.

“Veté…”

La pequeña cara de Yū estaba llena de miedo mientras susurraba.

Se arrodilló, sus manos temblaban mientras recogía las conchas esparcidas,

“¡Veté, veté! ¡No vuelvas nunca más!”

Continuó, y se tumbó en el suelo, con su cara pegada a él. Era obvio que estaba llorando por sus temblorosos hombros y su voz ahogada.

Luego, habló al sorprendido Koremitsu con una voz herida,

“… eres diferente de Hikaru después de todo.”


(¡Maldita sea, ya lo sabía!)

El cielo estaba oscuro mientras se dirigía por el camino que llevaba a casa, y Koremitsu, apretó los dientes y puños, rugiendo profundamente en su corazón.

(Hikaru y yo ya somos diferentes; no soy tan hábil como él en el manejo con las chicas. Hikaru no hacía nada, así que pensé que tenía que hacer algo por ella…)

No esperaba que ella estuviera tan indispuesta a ir a la escuela.

“¡HIKARU! ¡DEJA DE HACERTE EL MUERTO Y DI ALGO! ¡NO ME IGNORES CON ESA FRASE DE ‘NO PUEDO DECIRTE LA RESPUESTA’! ¡¿NO ES YŪ TU CHICA TAMBIÉN?!” – gritó, su pecho ardía y su garganta estaba reseca.

Hikaru continuó mirando fijamente a Koremitsu mientras estaba de pie en la oscuridad azul.
El pelo y la piel que carecían de pigmentos parecían desvanecerse en la oscuridad, emitiendo una sensación distante e ilusoria. El tono de sus ojos era más claro que antes, y aunque lo hacía lucir excepcionalmente bello, también lo hacía lucir más inconexo del mundo, y era difícil determinar sus sentimientos.
Koremitsu le miró con una expresión furiosa y suplicante, y Hikaru finalmente mostró una expresión un poco más angustiada.

“En el pasado, alguien importante… una vez me regaño… por qué tomé esa decisión. En ese momento, sentí que mi decisión podría no ser la correcta…”

Koremitsu no entendía lo que decía Hikaru.

Todo lo que sintió fue que había una puerta que se deslizaba silenciosamente frente a él.

Detrás de esta puerta transparente había un chico guapo de piel blanca, el chico al que veía como un amigo.
“Y por eso… ¡¿quieres pedirme que tome una decisión?!”

Hikaru no contestó.

Cerró con fuerza sus pálidos labios, entrecerró los ojos, y sonrió de forma solitaria.

(¿Por qué sonríes en un momento así? ¿Vas a dejar a Yū sola así? Yū sigue persiguiendo tu ilusión en la habitación, ¡incluso ahora! ¡Ella te necesita a ti, no a mí!)

Koremitsu miró a Hikaru, con sus iris a punto de salirse, y luego gritó con una expresión retorcida.
“¡DE ACUERDO! ¡¡NO DEPENDERÉ EN TI!!”







[1] Por si tienen curiosidad, este es su nombre Ipomoea alba.


Newest Post:
Entrada más reciente

Older Post:
Entrada antigua

0 Comments for "Capítulo 3"