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| Traducción: thorn | Corrección: |
(¿Qué le pasa a Akagi…?)
En el primer día de los exámenes parciales.
Honoka no podía dejar de pensar en
Koremitsu Akagi que estaba sentado junto a ella.
Suspiraba y se quejaba sin más durante los exámenes, e
incluso se rascaba su pelo rojo de vez en cuando.
Al principio Honoka pensó que estaba molesto porque no podía
pensar en las respuestas, pero después de mirarlo unas cuantas veces, se dio
cuenta que, durante los exámenes, su espalda estaba arqueada con una mirada
feroz como una bestia salvaje, pero estaba garabateando respuestas en los
papeles.
Sin embargo, ya entonces suspiraba y se rascaba la cabeza.
Una vez que llegó el receso, sacó rápidamente su teléfono
celular buscándolo a tientas, escribió, borró, volvió a escribir, y volvió a
borrar. Después de enviar un mensaje, comprobó si había una respuesta. En
varias oportunidades, se quejó, mostrando una mirada pesimista, arqueando las
cejas o jadeando con furia.
Parecía que no estaba preocupado por los exámenes.
(¿Tuvo alguna discusión con la persona a la que le está
enviando correos electrónicos…?)
Desde finales del mes pasado, Koremitsu había estado usando
su teléfono móvil durante los recesos de clase.
Todos estaban aterrorizados por Koremitsu, pensando que era
un delincuente salvaje. Por lo que Honoka sabía, él no tenía ningún amigo
cercano en la escuela; durante los recesos de clases, a menudo arqueaba la
espalda y revisaba los materiales para la próxima clase.
Pero cierto día, estaba escribiendo mensajes en su celular
con los dedos rígidos, una cara severa y el cuerpo sudando por todas partes.
Después de enviar unos cuantos correos electrónicos, siguió
frunciendo el ceño y quejándose, probablemente porque la otra parte no
respondió. Una vez que obtuvo una respuesta, simplemente miró en blanco al
teléfono celular.
Al día siguiente, estaba escribiendo mensajes intensamente
como un niño que acaba de comprar un teléfono celular.
Esta vez, parecía haber recibido una respuesta inmediata, y
comenzó a mirar fijamente en blanco al teléfono celular.
Sus acciones eran excéntricas; se movía inquieto, miraba
hacia una dirección donde no había nadie sin previo aviso, hacía pucheros
mientras se ruborizaba, y se abofeteaba la cara con una mano, o miraba al
espacio mientras aparentemente estaba pensando en algo profundo.
(¿Está enviando correos electrónicos a una chica?)
Inmediatamente se asustó en el momento en que pensó en esto.
(No, ¿por qué estoy tan sorprendida?)
Esta respuesta inexplicable causó que se pusiera más
nerviosa, y su corazón se aceleró. Después de llegar a casa, continuó abrazando
su peluche mientras se sentaba en una silla giratoria y daba vueltas.
Honoka también estaba frustrada por cómo había estado ignorando
a Koremitsu Akagi recientemente.
En realidad, ella sabía que, aunque Koremitsu tenía la
apariencia de un delincuente, era un chico honesto por dentro.
—Te protegeré.
Esta frase que Koremitsu dijo con una expresión seria hizo
que el corazón de Honoka revoloteara.
La persona que le gustaba era Aoi.
Siguió tras Aoi persistentemente.
Honoka lo sabía, pero no podía apartar la vista de
Koremitsu.
Se dio cuenta de esto desde que se enteró que había sido
rechazado por Aoi.
Al final, simplemente no quiso admitirlo. Ese bastardo de
aspecto feroz, que no tenía etiqueta verbal, que no sabía que restaurantes de
moda podía elegir para una cita, era muy diferente de sus preferencias.
Sin embargo, no pudo evitar preocuparse por Koremitsu.
Pensaba en mirarlo todo el tiempo; por lo tanto; se mantenía ocupada cada vez
que se sentaba en su asiento, mirando a menudo en la dirección opuesta, o
usando su teléfono celular.
La razón por la que no contestó a los saludos de Koremitsu y
le dijo cosas tan maliciosas fue porque no quería admitir que su mente se
quedaría en blanco cada vez que se encontraba con él, y que no podía decir
nada.
Honoka no quería mostrarle a Koremitsu los sentimientos con
los que ella estaba tan confundida, y era inflexible al respecto.
Hizo todo lo que pudo para mostrar una actitud distante
hacia Koremitsu, pero su temperamento se encendía inadvertidamente una vez que
pareció que Koremitsu tenía una nueva novia, que parecía indecisa mientras
enviaba mensajes.
No, es imposible para él conseguir una novia. Probablemente
es sólo una ilusión de su parte; claro, eso es definitivamente todo.
Hablando de eso, ¿es demasiado frívolo de su parte ir tras
otra chica tan pronto fuera abandonado por Aoi? Es el peor, podrido hasta la
medula. Con suerte, Akagi será abandonado por ella pronto.
Honoka a veces tenía esos pensamientos.
Sin embargo,
Vio lo frustrado que parecía Koremitsu cuando esté último
permaneció en su asiento junto a ella, y su preocupación pronto superó todas
las emociones.
(Akagi parece muy cansado…)
Quizás no se llevaba bien con la chica después de todo, y
estaba frustrado hasta el punto de que no podía dormir bien por la noche.
(¿Qué paso exactamente? ¿Se lo pregunto yo primero? Pero he
dicho tantas cosas malas sobre Akagi antes. Su impresión de mí debe haber
empeorado. Además, no somos amigos…)
Quizás debería haber sido honesta la última vez que
Koremitsu me dio las gracias si lo hubiese sabido… si ese hubiese sido el caso,
probablemente podría preguntarle con naturalidad.
(¿Por qué estoy siendo tan infantil? Incluso le dije que no
me hablara…)
Había un examen de Historia del Mundo, que dependía en gran
parte de la memorización, en el próximo periodo. Sería mejor memorizar algunos
números de los años.
Koremitsu guardó su teléfono, sus hombros se desplomaron, y
suspiró profundamente…
En ese momento, su miraba se volvió hacia Honoka sin querer.
(¡!)
Su pelo rojo descansaba sobre su frente, y sus ojos parecían
débiles; era prácticamente un perro salvaje listo para desmayarse en cualquier
momento.
En el momento en que sus ojos se encontraron con los de
Honoka, su expresión parecía llena de celo por alguna razón; levantó la cabeza
para mirarla fijamente.
(¿Qu-qué pasa…? ¿Tengo algo en la cara?)
La cara de Honoka se calentó, y se sonrojó.
Aparentemente, Koremitsu estaba pensando en algo mientras
seguía mirando a Honoka.
“Pa…”
¡¿Qué estás mirando?! Justo cuando estaba a punto de soltar
esta maliciosa frase, Koremitsu jadeó, y dijo,
“… parece que tendré que pedirte ayuda.”
“¿Eh?”
Koremitsu frunció el ceño mientras la miraba
suplicantemente, y le dijo a Honoka, cuyo corazón golpeteaba en su interior.
“Shikibu, ¿te importaría ir al tejado conmigo cuando
terminen los exámenes?”
♢♢♢
“¡Por favor! ¡Sé mi heliotropo, mi fragancia púrpura otra
vez!”
Era una recreación del pasado mientras Koremitsu se
inclinaba profundamente con las manos a los lados.
Mientras los cielos nublados parecían preparados para llover
en cualquier momento, el remolino del pelo de Koremitsu apareció ante los ojos
de Honoka.
“Tengo que disculparme contigo por enfurecerte de alguna
manera. ¡Debo haber hecho algo para ofenderte, y siento mucho el hacerte
infeliz! ¡Si te he dañado, asumiré la responsabilidad!”
“B-bueno… no estoy herida de todos modos…”
Era debido a los sentimientos de Honoka que estaba actuando
distante de Koremitsu, por lo que se sorprendió al escuchar esto de Koremitsu.
Su actitud era seria.
“¡Haré lo que me pidas en el futuro! ¡Estoy bien con ser tu
sirviente durante medio año! ¡Puedes llamarme perro salvaje si quieres!”
(¡No quiero! ¡Sí te llamará así, todo el mundo me miraría a
mí!)
“Bueno, Akagi.”
“¡Puedo dejar que me patees hasta que tu ira se calme! Así
que…”
Koremitsu levanto la cabeza.
Miró a Honoka con una mirada de desesperación.
El pecho de Honoka se apretó repentinamente.
“… por favor.”
Sus ojos se entrecerraron dolorosamente mientras decía
roncamente.
La expresión de dolor estaba aplastando el corazón de
Honoka,
“Bueno, por favor, no me odies.”
“¿Heh?”
Al ver como Koremitsu mostraba esa expresión de dolor, la
voluntad de Honoka se debilitó, y comentó con indiferencia,
“La razón por la que te dije esas cosas es porque tengo mala
personalidad.”
“¿Por qué hablas así de ti misma?” – preguntó Koremitsu
perplejo.
“De todos modos, no te pido que no me hables, así que, si
hay algún problema, no te andes con rodeos y dímelo directamente.”
“¿En serio…?”
Los brazos de Honoka estaban cruzados por el frente mientras
mostraba una actitud arrogante, pero continuó mirando a Koremitsu en secreto.
La cabeza de Koremitsu estaba inclinada, y su cara se
sonrojaba mientras derramaba sus problemas.
Mencionó a la chica Hikikomori llamada Yū Kanai.
Esa chica había repetido un año debido a la falta de
asistencia, y por eso estaba en el mismo año que ellos. Tenía la intención de
aconsejarle que siguiera asistiendo a la escuela.
Sin embargo, esa chica no aceptó su propuesta, y resultó
herida.
Aun así, sintió que, por su bien, esto no podía continuar, y
definitivamente tenía que sacarla de su casa.
“¡Ese maldito inútil de Hikaru sólo miraba! ¡No volveré a
confiar en él! ¡Definitivamente dirá que soy demasiado duro, que no entiendo el
corazón de una chica, que se volvió así por eso… Me disculpé a través de los
correos electrónicos, pero no hubo respuesta. Ya estoy desesperado…”
El despotricar de Koremitsu era desconcertante,
probablemente porque estaba demasiado consternado, fruncía el ceño y murmuraba
de vez en cuando.
Aun así, Honoka tuvo la sensación de que Koremitsu estaba
preocupado por Yū Kanai, y cuanto quería sacarla de su casa. Cada vez que lo
veía hacer un gesto de dolor, mordía sus labios, bajaba la cabeza impotente y
sentía dolor en su pecho.
Honoka también había oído hablar de Yū Kanai.
En ese momento, Honoka estaba en su tercer año de secundaria,
y Yū estaba en su primer año de preparatoria. Por lo tanto, Honoka sólo sabía
que estaba siendo intimidada por las chicas de su mismo año, y que no se
atrevió a ir a la escuela. No sabía de ningún otro detalle que fuera un
misterioso suceso que la involucrara.
Además, Honoka sabía que Yū era la favorita de una persona
famosa en la escuela.
Honoka nunca había conocido a Yū antes, pero sentía que esta
última era una chica dulce y gentil que cualquier hombre querría proteger al
verla.
Incluso Koremitsu estaba preocupado por Yū Kanai…
“Nunca me importó que este aislado y que hablaran a mis
espaldas, así que soy muy insensible cuando se trata de esas cosas… después de
regresar a casa, me calmé, pensé las cosas y entendí algo. Yū Es una chica, más
débil que yo; no hay forma de que se atreva a ir a un lugar sin ningún amigo.
Las chicas necesitan que sus amigas las acompañen al baño. Ellas comen sus
almuerzos juntas también… las chicas siempre comen juntas…”
Koremitsu parecía estar furioso consigo mismo mientras se
rascaba violentamente la cabeza, y murmuraba,
“No puedo acompañarla al baño, y si me sigue, otros la
aislarán y dirán cosas peores de ella. Soy un idiota por no pensar en eso…
¡maldición!”
Frustrado, frunció el ceño y apretó sus puños.
“Yū todavía necesita amigas. Necesita una chica valiente,
que no se preocupe de los ojos de las personas que la rodean, que valore las
relaciones, que sepa leer el ambiente y que la ayude cuando tenga problemas.
Eres la única en quien pude pensar.”
Koremitsu estaba mirando fijamente a los ojos de Honoka.
Era igual como cuando Aoi estuvo involucrada.
Unos ojos tan celosos.
Honoka se quemó por su intensa expresión, y su cuerpo dolía
por dentro.
No entendía por qué su corazón revoloteaba, y trató de
hablar con su tono habitual,
“Realmente estás trabajando duro, Akagi. ¿Te enamoraste de
Kanai?”
En el momento en que lo dijo, se arrepintió.
Koremitsu parecía claramente asombrado, y una mirada de
debilidad lo traicionó por descuido.
“…”
Abrió los ojos, bajó la mirada, respiró hondo y permaneció
en silencio con una mirada abatida.
Las palabras de Honoka revelaron una emoción que el propio
Koremitsu aún no se había dado cuenta, y sacaron a la superficie sus verdaderos
pensamientos.
Koremitsu podría haber pensado que sus sentimientos por Yū
era simplemente compasión y valor.
Pero en ese momento, se dio cuenta de que había otras
emociones mezcladas.
Y Honoka tuvo que ser quien se lo recordara.
“E-Estúpido, ¿por qué no dices nada? Tu expresión es
realmente graciosa. Estás fingiendo parecer sentimental a pesar de ser un
delincuente.”
Honoka hizo todo lo que pudo para sonar positiva.
Realmente quería tratar lo que dijo antes como una broma.
“¡NO SOY UN DELINCUENTE!”
Koremitsu contestó con voz desconcertada.
Parecía que veía su comentario como una broma.
Está bien, está bien ahora.
Honoka intentó lo mejor que pudo para consolarse en su
corazón, pero no entendía lo que estaba bien.
Entonces, ella sonrió y dijo,
“Bien, puedo ayudarte. ¿Sólo necesitas que sea amiga con Yū
Kanai? ¿No me mires así? Solía ser una chica exploradora, y soy buena haciendo
amistad con chicas introvertidas. ¡Déjamelo a mí!”
Al ver la resplandeciente mirada en la cara de Koremitsu fue
como si se hubiera calentado bajo la luz del sol, Honoka de repente sintió un
dolor en el corazón.
♢ ♢ ♢
Después, Honoka y Koremitsu se dirigieron hacia el
apartamento de Yū Kanai.
En su camino hacia allí, el aguacero se hizo más fuerte, y
Honoka abrió su paraguas rojo con púrpura.
“¿Eh? ¿No tienes paraguas? El informe meteorológico dijo que
había un 50% de probabilidad de que lloviera hoy.”
“¿Eso no quiere decir que no lloverá hoy?”
“Por supuesto que no. ¿Quién no pensaría en traer un
paraguas si sabe que hay un 50% de probabilidad de que llueva? Supongo que no
hay otra opción. Ven.”
Puso su paraguas sobre la cabeza de Koremitsu.
“Estoy bien.”
“No me sentiré bien caminando con un chico que está
completamente empapado.”
Intentó a la fuerza meter a Koremitsu bajo su paraguas.
No sabía si Koremitsu estaba avergonzado o intentando ser
educado mientras se limitaba a mover a medias su hombro bajo el paraguas.
Cada vez que Honoka intentaba mover el paraguas hacia su
lado, Koremitsu se alejaba un poco.
Estaba frunciendo el ceño, con los labios tensos y la cara
sonrojada.
Al verle así, Honoka de repente tuvo un sentimiento cálido y
confuso en su interior.
En realidad, no quería conocer a Yū, pero gracias a Yū, pudo
arreglar su relación con Koremitsu.
Por lo tanto, sería mejor no pensar demasiado, concentrarse
en ayudar a Koremitsu, y hacer todo lo posible para formar una relación con Yū.
(¿No debería ser el chico el que sostenga el paraguas?)
Murmuraba Honoka en su corazón, y sonrió.
Su corazón se retorció cuando sintió que este chico,
frunciendo el ceño y tenso por todas partes, estaba siendo tan lindo.
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Ambos compraron hermosas jaleas rojas y naranjas como
regalo, y llegaron al apartamento.
Con la cara rígida, Koremitsu llamó a la puerta del
apartamento.
“Yū, soy yo.”
La suave y profunda voz de Koremitsu tenía una mezcla de
cortesía y vacilación; era completamente imposible imaginar que tendría ese
tono por su comportamiento habitual.
“Mencione en el correo de ayer que fue mi culpa, y quiero
disculparme contigo. Quiero que conozcas a alguien… ¿puedes abrir la puerta?”
Estaba en silencio dentro; Honoka y Koremitsu esperaron en
silencio.
“Meow…”
Había un ronroneo de gato, y el sonido de una puerta
abriéndose.
El corazón de Honoka latía fuerte.
(¿Qué clase de persona es Kanai…? ¿Es más guapa que la
señorita Aoi?)
De repente se sintió tensa.
La puerta se abrió lentamente.
Un gato blanco sacó la cabeza primero por la parte inferior
de la puerta, y los miró con sus ojos azul claro.
Entonces, una chica envuelta completamente en una manta azul
apareció en el hueco de cinco centímetros de ancho en la puerta.
Con una piel sorprendentemente blanca.
Ojos claros.
Labios que parecían solitarios.
Hebras finas de cabello se extendían por debajo de la manta.
Lo que más llamó la atención de Honoka fue la naturaleza
frágil y fugaz de esta chica.
Estas impresiones aparecieron inmediatamente en los ojos de
Honoka.
Junto a ella, Koremitsu suspiró aliviado.
“Es genial que estés dispuesta a abrir la puerta, Yū. Esta
es mi compañera de clase, Shikibu…”
Honoka hizo todo lo posible para mostrar su expresión más
alegre, y justo cuando estaba a punto de saludar…
“¡—!”
Yū de repente se puso pálida y su expresión se congeló, sus
ojos rebosaban de terror, y la manta que la cubría temblaba como una ola en
medio de una tormenta.
Esta inesperada respuesta sorprendió a Koremitsu.
“¿Qué pasa?”
Dijo mientras sostenía la puerta.
Pero Yū no estaba mirando a Koremitsu, sino a Honoka detrás
de él.
Estaba mirando a Honoka… y el paraguas mojado en sus manos…
“¡NO!”
Sus labios temblorosos soltaron esas palabras de rechazo con
temor.
Sostuvo la manija de la puerta con ambas manos y la cerró de
un portazo.
Cluck. El sonido de la puerta cerrándose con llave, fue
seguido por el sollozo de Yū.
“No… ¡No quiero ir a la escuela! No tengo paraguas; ¡no
puedo salir! ¡No puedo ir a la escuela! ¡No hay nada que me cubra! ¡Me comerán!
¡Me van a comer!”
Honoka nunca antes había oído una protesta tan angustiosa y
conmovedora.
En su conmoción, de repente recordó la razón por la que Yū
se negó a ir a la escuela.
Tal vez… no, definitivamente.
“¡Yū! ¡¿Qué te pasa?! ¡ABRE! ¡YŪ!”
Koremitsu continuó llamando a la puerta y girando la manija,
entrando en pánico hasta un punto en el que casi vuelve a dañar la puerta.
Honoka agarró la mano de Koremitsu por detrás.
“Akagi, volvamos por hoy.”
“¡¿Qué estás diciendo?! ¿No es obvio que Yū no está bien
ahora?”
Dijo Koremitsu con una mirada agitada.
“Probablemente es… por mi culpa.”
“¿Qué?”
Koremitsu miró con escepticismo.
“Te lo explicaré más tarde. De todos modos, será mejor que
te vayas de este lugar primero; Kanai podrá calmarse si lo haces. Sólo
escúchame.”
Honoka habló con una expresión y tono firme mientras se
agarraba firmemente de la fría y rígida mano de Koremitsu.
Parecía que Koremitsu no estaba dispuesto a aceptar esta
situación, pero de repente miró diagonalmente hacia arriba, sorprendido, y
luego…
“… Yū, te visitaré otro día.”
Abatido, se apoyó en la puerta y dijo eso.
♢ ♢ ♢
—Es mejor que hagas lo que dice la señorita Shikibu.
Dijo Hikaru.
Mostrando una expresión de angustia, aparentemente
soportando el dolor.
Este tipo que no había pensado en Yū hasta este momento,
¿finge estar preocupado ahora? Koremitsu estaba muy disgustado con Hikaru, y
decidió no pedirle ayudar a este último, pero el tono insistente de Honoka y la
expresión de Hikaru le obligaban a ceder, y solo podía soportar esta angustia
al salir del apartamento de Yū.
Koremitsu y Honoka llegaron a un parque cercano.
Los jardines tenían exuberantes árboles plantados en su
interior, macizos de flores y estanques con ladrillos rojos a su alrededor, y
un escenario con un techo cerca. Fueron al escenario a refugiarse, y Honoka
empezó a hablar de ese incidente.
“Kanai empezó a ausentarse de la escuela desde la temporada
de lluvias del año pasado… ¿lo sabías?”
La propia Honoka también estaba conmocionada, pero continuó
mirando a Koremitsu con expresión de preocupación.
“Sí.”
“En ese entonces, Kanai fue acosada, como, por ejemplo, sus
objetos eran escondidos, era despreciada, y a propósito decían cosas crueles…
las que la acosaban, eran todas chicas.”
“¿Por qué chicas?”
No lo entiendes… la expresión irónica en la cara de Honoka
parecía lamentar esto.
“Una vez alguien vio a Kanai compartir un paraguas con un
estudiante de curso superior muy popular en la Preparatoria. Supongo que es por
qué ese superior era un noble de primera incluso en la escuela, y Kanai era una
persona común y corriente que se las arregló para entrar a la escuela a través
de exámenes en la escuela media. Todos decían que Kanai se le acercó para dar
un gran salto.”
“¿Qué tontería es esa? ¡¿No hay necesidad de palabras tan
viles sólo porque compartieron un paraguas en un día lluvioso?! ¿Qué tiene de
malo entrar a través del examen? ¡¿Qué tiene de malo nacer en una familia
normal?!”
“… hm, es realmente poco razonable, pero… Lo mencioné la
última vez que hablamos de la señorita Aoi. Nuestra escuela realmente presta
atención en los estudiantes que se inscriben, e incluso los segrega en clases
sociales como ésta… esas personas definitivamente no permitirán que alguien
rompa ese límite…”
—Muchas de las personas matriculadas en nuestra escuela
desde el jardín de infantes pueden ser clasificadas como ‘nobles.’
Koremitsu recordó las palabras que dijo Honoka cuando habló
con él sobre Aoi.
También, cuando los miembros del club de arte confesaron su
resentimiento por Aoi.
—¿Nos estás despreciando porque crees que eres una ‘noble’
porque has estado en la escuela desde el jardín de infantes?
Todos los problemas por los antecedentes familiares eran estúpidos.
Esto no tenía nada que ver con personalidades.
Pero el hecho innegable era que la conciencia de las clases
sociales estaba profundamente arraigada en esta escuela.
Y Yū rompió esa regla.
Como una campesina, se las arregló para colgarse de un ‘noble,’
y resultó herida.
De hecho, uno tendría que preguntarse si Yū tomó la
iniciativa, o si lo hizo el superior… considerando lo introvertida que era Yū,
Koremitsu sintió que era imposible para ella acercarse a un superior con la
esperanza de dar un gran salto.
Sin embargo, a los demás en la escuela no les importaba
esto; sólo les importaba la forma en que Yū compartió el paraguas con un hombre
de una jerarquía diferente. Las chicas con una posición más alta naturalmente
no estarían contentas, y las chicas que eran de la misma clase social no podían
perdonarla por ‘tomar ventaja.’
— Si voy a la escuela,
todo el mundo me mirará fijamente, e incluso dirá cosas malas a mi alrededor.
—Estaré sola en la
escuela.
Yū dijo esto con un estremecimiento mientras se agachaba
bajo su manta.
Una chica serena como Yū debe haber sentido que era
insoportable ver tantas miradas de odio de extraños, y escuchar tantas palabras
maliciosas y burlas.
Koremitsu también sintió como si tuviese una quemadura en su
pecho.
Estaba frustrado de no poder ayudar a Yū en ese entonces, y
apretó los puños con desesperación.
“Los chicos también fingieron no notar nada cuando las
chicas la intimidaron. Es como si no quisieran que los tacharan o algo así.”
Honoka habló con un tono fuerte.
Algo pasó esa vez.
Una mañana, hubo un fuerte aguacero, y el paraguas de Yū
desapareció de repente.
Justo cuando Yū frente al paragüero con la cara llorando,
las chicas que amaban intimidarla se rieron y le dijeron muchas cosas crueles.
“Ah, ¿ya no tienes un paraguas? Estaba ahí en la mañana.”
“Ve a buscar a un tipo que comparta uno contigo.”
“Sí. Eres alguien que sabe cautivar a los chicos de todos
modos.”
“Pero el superior, Tōjō, no quiere que le molesten los
plebeyos buscando una posición de nobleza.”
Y todo tipo de comentarios al azar.
La cara de Yū palideció al escucharlos, y no pudo decir una
sola cosa mientras lloraba, se estremeció y salió sola del campus de la
escuela.
Muchos estudiantes la vieron completamente empapada. Su
expresión era vacía como la de un cadáver vivo mientras caminaba con
dificultad.
Pero nadie compartió un paraguas con ella.
Al día siguiente, Yū no fue a la escuela.
“Y entonces… pasó otra cosa importante en la escuela ese
día.”
El tono de Honoka estaba lleno de tensión.
Koremitsu también contuvo la respiración en anticipación.
Las nubes cubrían el escenario del parque y el verdor de las
sombras, y la lluvia aumentaba en intensidad.
“Alguien… vio un espíritu vengativo."
(¿Espíritu vengativo?)
¿Cómo puede existir tal cosa en este mundo? Pensó Koremitsu,
pero el alma de Hikaru flotaba a su lado, flotando en silencio bajo las luces
de las farolas.
Y la expresión de Honoka era muy seria.
“Las chicas que se burlaban de Kanai frente al paragüero
perdieron sus paraguas, y sus paraguas colgaban en el alféizar de la ventana
del salón de química como fantasmas muertos… salpicados de agua negra.”
Koremitsu intentó imaginar esa escena.
El salón de química de la escuela.
Las ventanas cubiertas de lluvia.
Los paraguas colgando y el agua negra cayendo.
Ciertamente era aterrador.
Sin embargo,
Koremitsu frunció el ceño.
“¿No es demasiado descabellado decir que se encontraron con
un espíritu vengativo?”
“Pero eso no es todo.”
“¿Todavía hay más?”
Honoka asintió con una mirada seria, y parecía tener
dificultades para hablar.
“Además, alguien vio… a Kanai corriendo a través de la
lluvia mientras sostenía un paraguas. Su cuerpo estaba sucio por todas partes,
su cabello mojado y desordenado, y su expresión… no parecía normal. Fue muy
espeluznante…”
“Pensé que Yū no había ido a la escuela ese día.”
“Así es, por eso se rumorea que el espíritu viviente de
Kanai regresó por venganza.”
Koremitsu realmente no podía entenderlo.
El espíritu viviente de Yū de repente salió a vengarse y,
¿ensució los paraguas de las chicas que la intimidaron?
¿Cómo pudo pasar algo así?
¿Además, tendría Yū realmente el valor de vengarse? Si su
personalidad fuera tan determinada, no estaría escondida dentro de su casa todo
el día, y habría comenzado una nueva vida.
De hecho, Yū parecía aterrorizada por los compañeros de
clase que la intimidaban, y no podía detectar ningún rastro de malicia.
La forma en que exclamó ‘Me van a comer’ se parecía más a un
miedo indestructible en cuanto al espíritu vengativo intangible.
(¿Qué está pasando…?)
Koremitsu apretó los dientes mientras pensaba.
Lo único de lo que podía estar seguro era de que, debido al
acoso masivo, Yū estaba aterrorizada por la lluvia, y se encerró en sí misma.
Y nadie se plantó para protegerla.
¿Qué expresión habría mostrado Hikaru si hubiese oído esto?
Koremitsu claramente se pondría furioso si viera la expresión desamparada de
Hikaru, por lo que se aguantó las ganas de mirar en esa dirección.
Sin embargo, su rabia subió por su garganta de una manera
vertiginosa, y su abdomen punzaba.
Contuvo la respiración mientras escuchaba las palabras de
Honoka.
“Kanai cerró la puerta con miedo, probablemente porque
recordó el incidente.”
Lluvia.
Paraguas.
Chica con uniforme.
(¿Cómo hice eso…?)
Esto desencadenó el miedo de Yū.
“Akagi…”
Honoka vio la expresión sombría en la cara de Koremitsu
mientras apretaba sus puños, y gritó preocupada,
“Encontraré una forma de resolver el asunto de Kanai. No
actúes impulsivamente por ahora. La Matriarca Asa y el Jefe del Personal
Docente te tienen en la mira.”
“… entendido.”
Koremitsu suspiró pesadamente, y gruñó.
“Gracias por acompañarme, y lamento haberte metido en esto.
Estoy reflexionando sobre esto, y espero que no te cause ningún problema.”
“¡No encuentro esto problemático en absoluto! ¡Tu opinión
sobre mi es demasiado baja! ¡¿Por qué no confías más en mí?!”
Honoka miró a Koremitsu mientras decía esto.
Esa era una expresión feroz que Yū definitivamente no habría
hecho.
“Gracias.”
Koremitsu se inclinó ante ella.
“Si tengo problemas, hablaré contigo de nuevo.”
Honoka continuó mirando a Koremitsu, su expresión estaba
dividida entre preocupación y duda.
La lluvia no mostró signos de ceder.
“Lo siento, Shikibu. Puedes regresar primero.”
“… ¿Qué hay de ti?”
“Antes de regresar, visitaré a Yū. No haré nada
precipitado.”
Honoka dio una expresión seria mientras permanecía en
silencio, y al cabo de un rato, dijo,
“Si volvemos juntos… Kanai definitivamente estará
aterrorizada. T-Te acompañaré hasta el apartamento. De todos, no tienes
paraguas. Te esperaré allí.”
“Está bien. Comparé uno en la tienda.”
Honoka levantó las cejas mientras miraba a Koremitsu.
Entonces, ella empujó el mango del paraguas mojado y doblado hacia su mano.
“Usa esto.”
“¿Qué hay de ti?”
“Llamaré a casa y haré que alguien me recoja. Si no, iré a
la tienda a comprar un paraguas o un impermeable.”
“Este es tu paraguas. Úsalo tú.”
Koremitsu quería devolverle el paraguas a Honoka, pero ella
se lo devolvió con más fuerza.
“No, definitivamente no comprarás un paraguas. ¡Úsalo ahora,
o iré contigo! No te seguiré hasta el apartamento de Kanai; te enviaré a su
casa mientras sostienes el paraguas.”
Honoka parecía estar haciendo una pequeña rabieta.
¿Me veo tan débil ahora mismo?
Justo cuando
Koremitsu estaba en duda…
Una blanca y bonita mano descansaba suavemente sobre los
brazos de Honoka y Koremitsu.
Una clara y encantadora voz resonó bajo la lluvia.
“Gracias. Lo tomaremos prestado como un talismán.”
Hikaru mostró una sonrisa gentil que podía derretir la
tristeza en el corazón de Koremitsu, y dijo en voz baja,
“¿Verdad, Koremitsu?”
Su dorado, brillante y transparente pelo no estaba empapado
mientras estaba bajo las brillantes luces del camino, y revoloteaba junto a sus
claras y blancas mejillas. Curvó los labios, sonrió suavemente, y se lo dijo a
Koremitsu con una expresión madura.
(¿Por qué tienes que interrumpir aquí?)
Koremitsu puso los ojos en blanco ante Hikaru,
“Entonces… lo usaré… como un talismán.”
Dijo con cautela.
No estoy escuchando el consejo de Hikaru. No es así…
Las manos y la expresión de Honoka se relajaron
inmediatamente mientras mostraba una mirada llorosa, pero volvió a mostrar
inmediatamente su mirada habitual feroz.
“Bien, definitivamente funcionará.”
Sus mejillas se sonrojaron mientras decía esto alegremente,
y empujó el paraguas hacia el pecho de Koremitsu.
Ella decía aparentemente, tómalo.
El corazón de Koremitsu se levantó inmediatamente.
“Gracias…”
Dijo en voz baja, avergonzado, y abrió el brillante paraguas
rojo con púrpura.
Con Honoka diciéndole adiós, Koremitsu caminó bajo la fría
lluvia y se dirigió al apartamento de Yū.
Las luces del apartamento no estaban encendidas, ya que sólo
podía ver oscuridad a través de la ventana.
Con una sensación de inquietud, se acercó a la puerta y la
golpeó,
“Yū…”
Sonó una voz ronca.
“¿Estás dentro, Yū?”
Un ligero sonido vino de dentro; la ansiedad y el dolor casi
hicieron que su corazón explotara.
“Lo siento, no debí haber traído a Shikibu sin informarte.
Pero es una buena persona, diferente de las que te intimidaron.”
Un suave sonido vino de detrás de la puerta.
“Si prometes ir a la escuela, Shikibu definitivamente te
ayudará.”
El continuo aguacero ahogó la voz de Koremitsu,
convirtiéndola en fragmentos.
¿Qué puedo decir para eliminar el miedo de Yū? ¿Qué puedo
hacer exactamente por ella?
En ese momento, Hikaru también estaba junto a Koremitsu,
pero este último deliberadamente decidió no mirar en su dirección. No quiso
pedir su ayuda de ninguna manera.
En ese momento, una voz débil vino de detrás de la puerta.
“… sin paraguas… no puedo ir a la escuela.”
La voz parecía provenir de algún lugar cercano. Yū estaba
detrás de la puerta. El corazón de Koremitsu inmediatamente se exaltó, y se
pinchó las orejas con fuerza.
“Ese paraguas… es mi talismán… algo que me puede dar
refugio… pero el paraguas ya no está…”
Había sollozos mezclados en la voz. Yū estaba llorando.
“Yo siempre… tuve el mismo sueño… que la superficie del mar se
curvaba, que las olas crecían… que había un pez negro abriendo su boca de par
en par tragándose el paraguas entero. Quería agarrarme al paraguas, pero no
pude cogerlo… y entonces, incluso a mí me comieron entera los peces. Me
encontraron porque mi paraguas desapareció… no puedo escapar…”
¿Qué podría hacer para detener las lágrimas de Yū?
¿Tendría Yū el valor de volver a abrir la puerta?
Hikaru permaneció en silencio.
Estaba siendo un entrometido un momento antes, pero en este
momento, simplemente estaba en silencio junto a Koremitsu.
¡Es alguien importante para ti! ¡Y dices que no puedes hacer
nada porque eres un fantasma! ¡Puedes ver y oír, y sin embargo no estás
haciendo nada en absoluto! ¡Sólo mantienes la boca cerrada, frunciendo el ceño!
¡No volveré a depender de alguien como tú!
Koremitsu inclinó su cabeza sobre la puerta, y exclamó,
“¡NO LLORES, YŪ! ¡YO…YO TE DEVOLVERÉ TU PARAGUAS!”



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