Capítulo 1

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Traducción: thorn | Corrección:

“Las flores empapadas por la lluvia son realmente encantadoras y fascinantes. Realmente emiten una vibrante gama de emociones.” - dijo Hikaru con su amable voz al lado de Koremitsu.
Si esa voz suspirante tuviera un aroma, su elegante fragancia se extendería por el húmedo aire de este día lluvioso.
“Las flores azul pálido transportan un rocío tan dulce, y los asango del japón, trabajan tan duro para evitar que estas se caigan; Las Iris lucen majestuosas mientras que su delicado cuerpo se levanta con orgullo; las Hortensias vestidas con los cristales de agua se ven tan puras y delicadas mientras emiten una luz de color arcoíris—estas flores se ven extremadamente atractivas durante la temporada de lluvias.”
La estación de lluvias se había anticipado; las nubes oscuras se alzaron incluso a finales de mayo.
Koremitsu caminó a la escuela por la acera esa mañana.
Llevaba un paraguas azul oscuro, y caminaba con la espalda arqueada. Hikaru flotaba a su lado sin un paraguas.
Su uniforme escolar estaba compuesto por una chaqueta blanca y pantalones sueltos. Este diseño opulento e impecable contrastaba con la personalidad ruda de Koremitsu. En cambio, cuando Hikaru lo llevaba daba una apariencia de alta costura.
“Koremitsu, ¿no crees que las flores y las chicas son más misteriosas y seductoras durante los días de lluvia? Ya sean sus tiernos labios bajo sus paraguas o sus delicados cuellos, sus blancas extremidades y exquisitas caderas, todo ello es tan encantador. Las transparentes blusas de sus uniformes empapadas por la lluvia, revelando su ropa interior, hacen que los corazones se aceleren. La fragancia del champú de su cabello empapado también vale la pena maravillarse, y hace que uno cierre los ojos sin darse cuenta para disfrutarlo, ¿lo sabes?”
“… Para nada.” – contestó Koremitsu con un tono amargo.
“¿Por qué olerías el pelo de una chica sin una buena razón? ¿Eres un pervertido?”
Ser considerado un bicho raro por sus compañeros de clase por hablar consigo mismo era una preocupación constante para Koremitsu, por lo que se había abstenido de responder a Hikaru; sin embargo, no podía dejar de responder al parloteo de Hikaru sobre las relaciones entre las flores y las chicas en los días lluviosos.
“Pervertido, príncipe del harén, idiota de las flores, demonio ligón, pervertido delirante, gran mentiroso, estafador.”
Mientras Koremitsu regañaba a Hikaru, intentó mantener su voz lo suficientemente baja para evitar ser escuchado por otros durante su viaje a la escuela.
Hikaru se quejó con una expresión de color,
“¡Eso duele, Koremitsu! ¿Por qué eres tan infeliz?”
¿Me estás preguntando por qué soy tan infeliz?
Koremitsu miró con ira a Hikaru; sus ojos eran lo suficientemente agudos como para aterrorizar a otros estudiantes, incluso sin mirarlos con ira.
“¡¿Necesitas que te diga por qué, fantasma mentiroso?!”

Así es, Hikaru Mikado era un fantasma.

Por eso podía andar sin un paraguas en los días de lluvia sin verse afectado.
Su camisa se mantenía limpia y seca, y su chaqueta era de un constante blanco brillante; su pelo castaño se balanceaba suavemente sobre su pequeño y femenino rostro.
La muerte de Hikaru, el chico proclamado por los estudiantes como Príncipe, ocurrió hace un mes.
Koremitsu había asistido a su funeral.
Ese fue el error.
Durante ese funeral fue poseído por la persistente presencia del fantasma de Hikaru.
“Le prometí a la chica con la que estoy comprometido que le daría regalos por su cumpleaños. Si puedo cumplir este deseo, podré ascender al Cielo sin arrepentirme. ¡Por favor, ayúdame!”
Esta petición preocupaba a Koremitsu ya que implicaba la compañía constante de Hikaru; le seguiría al baño y al retrete, por lo que aceptó a regañadientes. Aunque la misión fue problemática e inmensamente irritante, la completó en representación de Hikaru.
Sin embargo, Hikaru aún seguía a su lado.
Incluso continuó diciendo frívolamente,

“En realidad, todavía hay otras 4 o 5 chicas de las que estoy muy preocupado. No, ¿tal vez sean 40 o 50?”

Koremitsu nunca había accedido a ayudarle con esto.
¡¿No son 40 o 50 demasiadas?! ¡¿Realmente te encanta hacerles promesas a las mujeres?! ¡¿A otras personas aparte de Aoi?! ¡Príncipe del harén! ¡Casanova! ¡¡¡Ve a morir cien veces más!!!
Pensar en ello era exasperante.

“Bueno, ya deberías haberte calmado, ¿verdad? De todos modos, no traté de engañarte deliberadamente, quiero apresurarme y ascender al Cielo también. Es deprimente que no pueda verme al espejo. No importa lo bien vestido que esté, o lo bien que me peine el cabello, no puedo verlo. Creo que mi piel también está en perfectas condiciones hoy, tan suave. Mi cabello se siente suave y elegante y mi capa capilar debe estar brillando… ahh, quiero ver.”
¿Sólo te preocupan esas cosas?
“Koremitsu, no querías que desapareciera; ¿no estabas llorando desconsoladamente?”
¡Sí! ¡Devuélveme mis lágrimas! ¡¡Y no estaba llorando desconsoladamente!!
“Oye, ¿por favor acepta mi petición? ¡Por favor, Koremitsu! ¡Ayúdame un poco más! ¡Préstame tu fuerza!”
¡40, 50 personas no es poco!
No, si contara a las mujeres que llenaron el salón del funeral de Hikaru,
“En realidad, hay otros 400 o 500.” – podría ser la siguiente frase de Hikaru.

El semblante de Hikaru era claramente inocente y afeminado, pero era un Casanova absoluto. Koremitsu no quería involucrarse más con él.
“Me niego. No quiero acercarme a las mujeres por el bien de limpiar tu desastre.”
Koremitsu gruñó frunciendo el ceño, y Hikaru abrió los ojos sorprendido.
“¿Oh? ¿No entiendes ya los encantos de una mujer? Dijiste que la señorita Aoi es muy linda.”
“Eh…”
La cara de Koremitsu se puso caliente ante sus palabras.
Es cierto que encontraba adorable las diversas expresiones de Aoi. La había acompañado al parque de atracciones en lugar de Hikaru, y cuando abrazó su afeminado y esbelto cuerpo, su corazón sin querer se aceleró.
Después de aceptar finalmente a Koremitsu como amigo de Hikaru, ella le abrió su corazón e incluso le sonrió tímidamente.
Cada vez que se reunían en la puerta de la escuela, se sonrojaba y lo saludaba cortésmente con una expresión bien intencionada.
“Buenos días, Sr. Akagi.”
Como era antes, cada día se iba a la sala de artes después de la escuela y trabajaba en sus pinturas de Hikaru. Ahora ella y los demás miembros del club tenían una mejor relación.
Es cierto que Aoi era hermosa.
El problema, sin embargo, era su compañera de clase—
Al pensar en esa energética chica con ojos feroces, sus labios se curvaban infelizmente.
“¡Ah, la señorita Shikibu!”
Después de verla, Hikaru llamó a una chica que sostenía un paraguas a cuadros rojos y purpura.
Las venas de la frente de Koremitsu se abultaron.
“¿La ves, Koremitsu? Es la señorita Shikibu. ¡Ve a saludarla!”
Hikaru la llamó, instando enérgicamente a Koremitsu a hacer lo mismo. Ignorando completamente el ceño fruncido de Koremitsu, bien porque no lo vio o porque esa era la expresión que siempre tenía Koremitsu.
“Uwahh, ¡las piernas de la señorita Shikibu son bonitas después de todo! Esas son unas piernas realmente bonitas, delgadas y rectas~. Parece llena de vida cuando camina. Realmente son un placer para mi corazón.”
El estómago de Koremitsu se anudó ante los abundantes aplausos de Hikaru y los músculos alrededor de su boca se endurecieron.
“¿Koremitsu? ¿Por qué miras a la señorita Shikibu?”
Hikaru, tras darse cuenta de que algo andaba mal, parecía asombrado.
Al mismo tiempo, Honoka, que estaba a punto de cruzar la puerta de entrada a los terrenos de la escuela, notó a Koremitsu.
Koremitsu se tensó instintivamente.
Se miraron el uno al otro.
Las cejas de Honoka se alzaron ligeramente de una manera orgullosa, mientras que sus ojos se entrecerraron de manera descontenta. Las comisuras de su boca se curvaron hacia abajo.
Los labios de Koremitsu se encogieron en respuesta.
Pero, aun así,
“H-hola.” – la saludó.
“…”
Humph. Resopló Honoka, dándose la vuelta y marchándose.
¡Oi! ¡¿Estás pretendiendo no ver a un compañero de clase que te saluda?!
Una vez más sus venas se abultaron, y fue tras de ella.
Cuando alguien te saluda, ¡tienes que saludarle de vuelta! ¡¿No deberías ser capaz de entender una cortesía tan básica?! ¡¿Qué es exactamente lo que hice mal?! ¡¿Por qué está tan enfadada conmigo?!
Apretó los dientes y se puso a su lado.
Honoka levantó aún más las cejas, acelerando sus pasos. Contestando vehemente a la persecución de Koremitsu alejándose rápidamente. Cuando él la alcanzó de nuevo, salió corriendo.
Los dos corrieron uno tras del otro, cada uno tratando de cerrarle el paso del otro.
“~~~~~~~”
“Kuuu!”
Maldición, ¡¿cómo puedo perder contra una mujer?!
Caminó hacia adelante, olvidando su objetivo en ese proceso.
“Koremitsu, ¿Por qué jadeas y sudas tan temprano por la mañana…? Había mucha gente mirándote, ¿lo sabías?”
Hikaru gentilmente se lo recordó.
Su salvaje rostro heredado y su nefasta aura le valieron a Koremitsu de apodos aterradores durante sus años en la secundaria; estos apodos fueron llevados a la Academia Heian, donde fue llamado ‘Perro del infierno’ y ‘Rey de los Delincuentes,’ y fue objeto de chismes.
Si alguien lo viera como era, probamente diría algo así,
“¡Akagi de primer año persiguió a una chica con una mirada carnívora en la cara, como una bestia salvaje!”
“¡No me sigas, delincuente!”
Honoka se detuvo frente a las escaleras, señalando con su paraguas a Koremitsu y agitando el agua permanecía en él.
“¡¿QUÉ ESTÁS DICIENDO?! ¿CREES QUE LO HAGO PORQUE QUIERO?! ¡ES PORQUE ESTOY EN LA MISMA CLASE QUE TÚ, SENTADO A TU LADO! ¡Y NO SOY UN DELINCUENTE!”
“¡Has visto la apariencia de tu cara!”
Honoka terminó su frase de forma cruel, y agito su pelo color beige claro –color que le recordaba a Koremitsu a un ratón muerto –antes de acercarse a su taquilla de zapatos.
¡¿Qué clase de actitud es esa?! ¡No hay buenas mujeres después de todo!
Cuando ella discutió seriamente sobre Aoi con él, Koremitsu sintió, por primera vez, que había una mujer buena como ella, y originalmente, tenía la intención de sellar permanentemente el eslogan de su abuelo que odiaba a las mujeres, “¡Por eso digo que las mujeres son—!”
Pero por el sufrimiento que Honoka le había causado la semana pasada, esa idea fue rechazada.
“¡¿YA VES, HIKARU?! ¡TODAS LAS MUJERES SON ASÍ! ¡NO QUIERO INVOLUCRARME CON ANIMALES TAN IRRACIONALES, AUNQUE MUERA!”
Koremitsu estaba demasiado exasperado por haber atacado a alguien sin tener en cuenta las miradas que se dirigían hacia él.
“Ah… un, pero tienes que ser un poco culpable del por qué la señorita Shikibu está siendo tan antipática contigo. Erm, creo que debí haber dicho demasiado aquí, ¿cierto?”- dijo con indecisión.
“¿Qué? ¿Por qué eres tan indeciso cuando eres un hombre?”
“Sí, será mejor que no lo diga o será ofensivo para la señorita Shikibu. Está bien, lo entenderás más tarde, antes de cumplir 18 años… probablemente.” – dijo dando una sonrisa enigmática.
Honoka aún estaba cerca de su taquilla de zapatos, y saludaba a sus amigos tan alegremente que hizo que Koremitsu sospechara que tenía un trastorno de personalidad múltiple.
“Buenos días, Michiru.”
“Ah, buenos días, Hono~”
“¡Traje el DVD que dijiste que querías ver la última vez!”
“Wah, gracias, Hono.”
La chica responsable con trenzas cortas y grandes lentes enmarcados era su representante de clase. Todos la llamaban ‘pres,’ excepto Honoka que la llamaba por su nombre.
Oi, ¡ella es tan fría conmigo y completamente diferente con los demás!
La queja de Koremitsu resultó en una mirada y cuando la representante de la clase con trenzas lo notó, saltó de miedo.
“Ah… bu-bu-bue-bue-bue-bue-bue-buenos días, señor Akagi.” – tartamudeó saludándolo.
“… Hola.”
Era impresionante que pudiera saludarle, al odiado y temido delincuente, apropiadamente; era una representante modelo de la clase, y mantenía el título correctamente al no mirar en otra dirección y temblar de miedo por Koremitsu.
“Michiru, ¿por qué saludas a alguien como Koremitsu?” – dijo Honoka infelizmente.
¡Esta mujer me molesta! Las venas de Koremitsu sobresalieron una vez más.

“¿Eh? ¿El señor Hikaru fue asesinado?”

La repentina pregunta sorprendió a Koremitsu.
Hikaru estaba junto a él, quieto y serio, con los ojos entrecerrados.
Varias chicas estaban charlando en el pasillo, sonando muy agitadas.
“¡Este mensaje dice que no fue un accidente, sino un asesinato!”
“¡De ninguna manera! ¿un mensaje en cadena?”
“Parece sospechoso~”
“Es extraño que caiga al rio en un día lluvioso. ¿Por qué una persona cuerda iría a la orilla del río cuando había un aguacero tan grande?”
“¡Sí!”
“¿Realmente alguien mató al señor Hikaru?”
“Oi…”
Justo cuando Koremitsu empezó a acercarse a ellos…
La melodía de la canción más exitosa de una famosa banda sonó enérgicamente.
El sonido vino del teléfono de Honoka.
Sacó su teléfono celular del bolsillo de su falda frunciendo el ceño y miró la pantalla.
“¿Qué es esto…?”
La consternación se aferró a su voz.
“¿Qué pasa, Hono?”
Michiru miró al móvil de Honoka, y sus ojos se abrieron de par en par por la sorpresa.
“¡Ho-Ho-Ho-Hono! Erm-est-esto trata sobre el señor Hikaru—“
“¡Déjame ver!”
Koremitsu se acercó al lado de Michiru y miró el teléfono de Honoka.
La pequeña pantalla contenía palabras chocantes.
“La muerte del señor Hikaru no fue un accidente, fue un asesinato.
El asesino está en la Academia Heian.”
“¡—!”


Koremitsu tragó saliva secamente a medida que el sonido de los tonos de llamadas llenaba el aire.

    

“¡Hikaru Mikado fue asesinado en la escuela!”

Este mensaje fue enviado por primera vez anoche, pero a la mañana siguiente, el rumor había llegado a los oídos de todos los estudiantes que asisten a la Academia Heian. Durante los recesos, las salas se llenaron de teorías sobre la identidad del culpable.
“¿Quizás un chico lo hizo en venganza por su novia encantada por el señor Hikaru?”
“No, debe haber sido una chica que abandonó el príncipe del harén.”
“El asesino está en la sección de la preparatoria, ¿cierto?”
“Tal vez el culpable está en la secundaria, o incluso en la universidad.”
“Podría incluso ser un profesor.”
Koremitsu caminaba sombríamente y estas especulaciones no mejoraban su estado de ánimo. Se dirigía a la azotea, ignorando el hecho de que estaba prohibido entrar.
El cielo que lo saludaba era tenebroso, y una constante lluvia como una cascada caía.
Se paró en la azotea no lejos de la puerta, y se apoyó contra la pared para evitar la lluvia. Interrogando a Hikaru en voz baja,
“… ¿No te caíste a un río y te ahogaste? ¿Alguien te mato?”
Hiina Oumi, del club del periódico, mencionó esto antes,
“Es sólo… un pequeño rumor—pero el señor Hikaru no murió de un accidente, sino que fue asesinado.”
Incluso dijo que estaba indagando en esos rumores.
Hikaru simplemente ignoró los rumores.
“Soy un príncipe del harén que anda por ahí saliendo con chicas… así que supongo que debería haber muchas chicas que quisieran matarme.” – dijo con un tono inusualmente maduro.
Sus ojos estaban apagados, y no había signos de confirmación o negación.
Después de eso, Koremitsu no pudo encontrar la oportunidad de preguntarle adecuadamente, por lo que no le prestó atención, pensando que eran simplemente rumores infundados.
No esperaba que tal alboroto surgiera de esos textos.
¿Quién envió estos mensajes y por qué razón?
¿Había una semilla de la verdad en esos rumores?
La reacción de Koremitsu al mensaje, una desagradable rigidez en su semblante, contrastaba mucho con la expresión sin emoción de Hikaru.
Estaba en silencio, solo sonriendo, lo que era extraño para un tipo tan hablador. Después de un momento de silencio, murmuró para sí mismo,
“¿Quién lo envió?”
Y entonces reanudó su silencio.
Koremitsu no estaba seguro de cómo reaccionar ante el hechizado estado de Hikaru, no sabía si debía preguntar qué había pasado o no; tenía una sensación de nauseas en sus entrañas, y su estómago estaba tan anudado que se sentía asqueado.
Si Hikaru no quería decirlo, sería mejor no preguntarle…
Ya que Koremitsu estaba en la azotea; podía preguntarle libremente, sin preocuparse de que otros le oyeran, pero seguía dudando.
Tal vez esto podría estar relacionado con la razón por la que no pudo ascender al Cielo y sigue aferrándose a mí. Algunas cosas es mejor que las diga otra persona, así que sólo puedo ejercer un poco de presión…
Los rasgos de Koremitsu eran los de un delincuente, nació así. Era por esta razón, y quizás ninguna otra, por la que sus compañeros se mantenían alejados de él; Hikaru era su único amigo, y el único amigo que había tenido.
No tenía experiencia en relaciones interpersonales, y no estaba seguro de cuánta información podía pedir legítimamente a Hikaru sin hacerle daño.
Había muchas cosas que Koremitsu no entendía.
Abandonó toda esperanza de seguir adelante con delicadeza y decidió adentrarse directamente al fondo de la cuestión.
Quería escuchar la respuesta de este aparente caballero, de este insondable alborotador. Quería escuchar lo que su amigo estaba pensando.
“¿Qué piensas, Hikaru?”
Sus palabras salieron de su boca torpemente en medio de la silenciosa lluvia, y cuidadosamente observó a Hikaru.
Hikaru no giró la cabeza, pero sonrió un poco. Sus hermosas cejas se inclinaron. Eran una sonrisa frágil y solitaria.
“Esto es problemático.”
Las palabras murmuradas vinieron detrás de su sonrisa.
“¿Por qué deben salir a luz estos rumores ahora? Mi causa de muerte es irrelevante; el hecho de que estoy muerto permanece.”
El corazón de Koremitsu latía fuertemente.
¿Está tratando de evitar ese tema otra vez?
“Pero, Koremitsu…” – Hikaru lentamente volteó a mirar a Koremitsu.
¡¿Eh?!
Sus elegantes rasgos estaban entretejidos en una expresión seria, y habló a Koremitsu, quien escuchó atentamente.
“Sí te dijera que fui asesinado, ¿atraparías a mi asesino?”



    


Este apartamento está realmente roto.
Koremitsu sostenía su paraguas, coloco su bolso sobre su hombro, y miró inexpresivamente al edificio que tenía ante sus ojos.
Era después de clases.
El viejo bloque de apartamentos de madera en el que se encontraba ahora estaba a veinte minutos a pie de la escuela. Los edificios daban la impresión de que se derrumbarían por la presión de la más mínima brisa.
Los apartamentos del bloque tenían dos pisos de altura; el bloque estaba dividido en aproximadamente cuatro complejos de apartamentos separados. La valla y las protecciones estaban hechos de madera contrachapada, y las murallas grises estaban llenas de grietas. Sin embargo, se veía aún más destartalado debido a la oscuridad de los días lluviosos; la atmósfera no era muy diferente a la que uno esperaría ver en una película de terror.
Mi casa ya es lo suficientemente vieja, pero esto es peor que eso…
Quizás este era realmente el escondido del asesino de Hikaru.

“¿Atraparías a mi asesino?” – preguntó Hikaru.
“¿Sabes dónde está el asesino?”
Los ojos de Koremitsu estaban muy abiertos, pero no sabía si Hikaru había sido realmente asesinado o no.
“Hm… yo tampoco estoy muy seguro. Tengo una corazonada de que el asesino está ahí.”
La respuesta de Hikaru era incierta.
“¡Bien, llamaré a la policía!”
Koremitsu inmediatamente sacó su teléfono, pero Hikaru le detuvo, diciendo,
“No estoy seguro, y si el asesino no está allí, serás regañado por la policía. Además, ¿Por qué razón quieres llamar a la policía para registrar la residencia del asesino?”
“Uu…”
Es cierto que no podía decir que fue instruido por un fantasma.
“De todos modos, entremos y veamos la situación.”
¿Cómo puedes decir eso tan simplemente?...
Aunque Koremitsu no podía aceptar fácilmente esto, Hikaru era lo suficientemente serio y ferviente como para preocuparse por Koremitsu; no había nada que pudiese hacer excepto seguir sus instrucciones a regañadientes.

“¿Estás seguro de que este destartalado—erm, antiguo apartamento, ¿no es como una reliquia histórica?”
Koremitsu le preguntó una vez más.
El humor de Hikaru era totalmente diferente al que Koremitsu estaba acostumbrado, y había sido así desde que pasaron por las puertas de la escuela al salir. Miró la sucia valla, que estaba empapada de lluvia negra, con una mezcla de nostalgia y serenidad en su rostro.
“Sí, no hay duda al respecto. ¿Ves las flores blancas floreciendo al pie de la muralla? Se estremecen suavemente, empapadas por la lluvia.”
Estas robustas flores están floreciendo de nuevo… dijo mientras hacía una expresión soñadora y nebulosa.
“No hablemos de flores ahora.”
Koremitsu estaba un poco horrorizado.
“¿Qué apartamento?”
“El último en el primer nivel.”
Las cortinas de esa habitación estaban cerradas, y la habitación estaba muy oscura por dentro.
Pero parecía que alguien se movía dentro, Koremitsu entrecerró los ojos con cautela.
“Muy bien, vamos.”
Atravesaron la valla y caminaron hasta la última puerta de ese edificio.
La habitación y la residencia detrás de ella estaban prácticamente pegadas; las sombras cubrían el pasillo, y la visibilidad era tenue. Koremitsu estaba tan tenso que estaba a punto de tener calambres.
Se detuvieron en la última puerta.
Como no había timbre para llamar, sólo podía llamar a la puerta.
No hubo respuesta.
(¿No hay nadie dentro? No, me pareció ver a alguien moviéndose detrás de la cortina…)
Kooonn… Y hubo un pequeño ruido sordo que vino de dentro.
El sonido era bajo y apenas audible.
Koremitsu estaba tan tenso que le picaba la nuca.
“Siento molestarte. ¿Puedo tener un momento?” – murmuró y volvió a llamar a la puerta.
Una suave voz vino por debajo de la puerta.
(¿Parece raro por alguna razón?)
¿Por qué nadie abrió la puerta a pesar de que había un sonido dentro? La ubicación del sonido también era muy peculiar.
(Suena como si viniera de abajo… ¿se desmayó la persona en ese lugar?)
Tal vez había alguien con las extremidades atadas, la boca rellena, agachada en la puerta, tratando lo mejor que podía de golpear la puerta con el hombro y la cabeza.
Esta imagen inmediatamente pasó por la mente de Koremitsu, y rápidamente agarró la manija de la puerta y la retorció con fuerza.
Su paraguas se soltó de sus manos y cayó en el pasillo.
“¡¿Qué pasa?! ¡¿Ha pasado algo?!”
No hubo respuesta, pero pareció haber un gemido, y entró en pánico cuanto más escuchó esto.
“¡Maldición!”
Intentó girar y abrir la puerta mientras la golpeaba. La hebilla debió haber sido demasiado vieja, ya que se soltó inmediatamente y la puerta se cayó con un fuerte golpe sordo. ¡La puerta estaba abierta!
Inmediatamente se apresuró a entrar.
“¡¿Estás bien?!”
Había una estufa y un fregadero a un lado del pasillo, mientras que la cocina estaba del otro lado.
Esta habitación de 6 tatamis no tenía las luces encendidas y la visibilidad era sombría. Era prácticamente un basurero, donde había cosas tiradas por todas partes, ya fueran muebles o basura.
“Er, ¿uh…?”
¿No había nadie dentro?
Imposible—
Justo cuando Koremitsu estaba aturdido por esto,
“Meow…” – de repente oyó a un llanto a sus pies.
Bajó la cabeza, y se encontró con un gato blanco sentado allí indiferente, sus ojos emitían un extraño resplandor en la oscuridad.
¿Fue este gato el que golpeó y gimió?
(Uh oh, arruiné la puerta de alguien.)
Sudor frío corría por la espalda de Koremitsu, y encontró algo enroscado como una bola entre las sombras.
“¡…!” – volvió a jadear de nuevo en estado de shock.
Una vez que sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, gradualmente vio la situación en la habitación.
Había una cama de dos pisos a la izquierda.
Delante de él había una ventana con las cortinas cerradas.
Había una pequeña mesa redonda en medio de la habitación, con una computadora y un bloc de notas en ella. ¿Las cosas del lado derecho eran un ventilador eléctrico, una silla, un armario, una despensa y una bolsa de golf? Además de estas cosas al azar, había algunas fotos y papeles pegados en la pared.
También…
Había algo en forma de colina en el espacio vacío entre el armario y el ventilador eléctrico.
¿Una manta?
No, era alguien envuelto en una manta… una chica.
Estaba agachada contra la pared, y un poco de piel blanca y tierna aparecía por debajo de la manta mientras miraba a Koremitsu con expresión de preocupación… miraba fijamente al joven pelirrojo que rompió la puerta y entró ilegalmente.
¿Qué?
¿Quién era esta persona?
¿Qué hacia ella aquí?
La mente de Koremitsu estaba llena de preguntas.
Vine aquí para atrapar al asesino de Hikaru, ¿verdad? ¿Esta chica es la asesina? Parece demasiado frágil.
Sorprendido, miró a Hikaru.
Pero Hikaru pasó junto a Koremitsu con una expresión relajada, y se acercó a esa chica.
Sólo Koremitsu podía ver el alma de Hikaru.
La chica usó sus pequeñas manos para tirar gentilmente de la manta mientras miraba a Koremitsu. El largo pelo que se deslizaba fuera de la manta cubría su cara y frente débilmente.
Hikaru se agachó frente a la chica, y dio una expresión cariñosa y gentil mientras decía.
“No tengas miedo, Yū. Koremitsu es mi amigo de confianza. Cumplirá la ‘promesa’ en mi lugar.”
Al escuchar esto, Koremitsu se dio cuenta de que estaba siendo engañado.
(¡Estafador! ¡Príncipe del harén mentiroso! ¡¿Qué quisiste decir con ‘atraparías a mi asesino’?! ¡Actuando así de serio; me estabas engañando, ¿verdad?! ¡¡Vete al Infierno ahora y deja que el rey del Infierno te corte la lengua!!)
Koremitsu maldijo maliciosamente en su corazón.
Sin embargo, por muy enfurecido que estuviera, no podía cambiar su situación actual.
Incluso si intentaba golpear a Hikaru, el golpe sólo pasaría por su cuerpo; no le causaría picor ni dolor, un acto que solo le haría parecer más estúpido.
Además, la chica, que no podía ver a Hikaru, estaba mirando tímidamente a Koremitsu.
Incluso el gato levantó la cabeza, ostensiblemente observando a Koremitsu mientras miraba a este último con ojos fríos.
(Oi, ¿Qué hago ahora?)
Koremitsu estaba tenso, sudando profusamente mientras apretaba los dientes.
Hikaru se arrodilló junto a la chica, y sonrió con la intención de ‘te dejaré el resto a ti.’
(¡Maldita sea, ¿por qué sonríes?!
Koremitsu intentó por todos los medios tragarse el rugido que casi se le sale de su boca, y se paró en el pasillo para explicarle a la chica.
“Ah, bueno… no soy un mal tipo, soy amigo de Hikaru, y me pidió que te buscara.”
“Lluvia…”
La suave voz que casi se fundía en la oscuridad salió de los labios de la chica.
“¿Huh? ¿Lluvia?”
La chica estaba mirando hacia la puerta que aún no estaba cerrada tras Koremitsu. Sus ojos estaban mostrando un miedo que era más que claro, más fuerte que antes.
Koremitsu miró hacia donde ella estaba mirando.
La lluvia parecía haber aumentado, y el sonido de las gotas de lluvia entrando por sus oídos se hizo más fuerte. Las gotas de lluvia en el paraguas que caían salpicaban y chapoteaban en el pasillo.
“Lo siento, voy a reparar la puerta.”
Koremitsu levantó la puerta que estaba tambaleándose, y se giró para mirar a la chica.
Y en ese momento, la niña se desplomó repentinamente, aparentemente cayéndose después de que las cuerdas que la sostenían se rompieran.
“¡¿Qué pasa?!”
Koremitsu se quitó apresuradamente los zapatos y corrió. El suelo tembló, y la basura que se apoyaba contra la pared también.
“¡Oi! ¡Tranquilízate!”
Miró la cara de la chica mientras gritaba.
“Maldita sea, está muy oscuro. ¡No puedo ver nada!”
Intentó encender las luces y tiró de la cuerda que colgaba del techo, pero parecía que la bombilla estaba defectuosa.
“Está bien. Yū es muy tímida. Sólo se desmayó.”
Hikaru se puso junto a Koremitsu, animándole.
“¡¿LLAMAS A ESTO BIEN?! ¡¡¡NO LO DIGAS COMO SI NO TUVIERA QUE VER CONTIGO!!!” – rugió Koremitsu. El gato de ojos azules se encogió de hombros con una mirada molesta y se lamió sus patas delanteras.


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